Baldomero Fernández Moreno

Poemas de Baldomero Fernández Moreno



  • Setenta balcones y ninguna...

    Setenta balcones hay en esta casa,
    setenta balcones y ninguna flor.
    ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
    ¿Odian el perfume, odian el color?
    La piedra desnuda de tristeza agobia,
    ¡Dan una tristeza los negros balcones!
    ¿No hay en esta casa una niña novia?
    ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
    ...




  • Ausencia

    Es menester que vengas,
    mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho,
    y torno a ser el hombre abandonado
    que antaño fui, mujer, y tengo miedo.
    ¡Qué sabia dirección la de tus manos!
    ¡Qué alta luz la de tus ojos negros!
    Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!;
    descansar a tu lado, ¡qué sosiego!
    ...




  • Soneto de tus vísceras

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...




  • La cuna

    Hoy no pudimos más, y envueltos
    del crepúsculo azul en la penumbra,
    nos fuimos por el pueblo lentamente
    a comprar una cuna.
    Y compramos de intento la más pobre,
    mimbre trenzado a la manera rústica,
    cuna de labradores y pastores...
    Hijo: la vida es dura.
    ...




  • Infancia

    Tenía aquel huerto
    muy altas las tapias
    muy llenas de broza
    y escajos las bardas,
    y todos sabíamos
    que detrás estaba
    mi abuelo, el Civil,
    como lo llamaban,
    ...




  • Nocturno

    Piernas de vagabundo, corazón de mendigo,
    marcho por lsa tinieblas a la merced del viento.
    Me estoy quedando, amigos, casi sin un amigo,
    pero no sé encender la luz de mi aposento.
    Si ya conoces todos los rincones urbanos,
    si no hay rostro noctámbulo que no conozcas ya,
    si has estrechado inútilmente todas las manos,
    ¿qué haces a estas horas solo por la ciudad?
    ...




  • Traspatio

    En el patio en que alza su azul la lavandera,
    un molino trabaja con tan loca alegría,
    que se abren las hojas cerradas de la higuera,
    se tornasola un pato y un pajarillo pía.
    Ladrillos desiguales, fragmentos de papeles,
    el traspatio es el último refugio del hogar.
    El que absorbe las migas duras de los manteles,
    las miradas perdidas, las ganas de llorar.
    ...




  • Barrio característico

    Una pereza gris de mayorales
    se dobla vulgarmente en las esquinas.
    Abren su boca negra y pegajosa
    los almacenes y las fiambrerías.
    Enfrente, en un portal, un viejecito
    mesa sus barbas blancas y judías,
    junto a cuatro paquetes de cigarros
    y un par de números de lotería.
    ...