'El oso acusado por el buey y defendido por el oso', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: El oso acusado por el buey y defendido por el oso
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El oso acusado por el buey y defendido por el oso

 

Dio en ser carnívoro un oso
y tanto daño causó
que en breve se le formó
un proceso ruidoso.
 
Fijó en breye el tribunal
para ver su causa día;
un lobo le defendía
y era un manso buey fiscal.
 
Siendo de entrambos notorio
el carácter y el instinto,
hablar en tono distinto
oye absorto el auditorio.
 
Trata el lobo de piedad,
de compasión, de ternura,
y cuánto es sublime y pura
la dulce fraternidad.
 
Y cómo debe obtener
clemencia su defendido,
aunque un momento en olvido
haya puesto su deber.
 
El buey habla de castigo,
de justicia y escarmiento:
fin merecido y sangriento
pide para su enemigo.
 
Al que osó de aquella suerte
hollar la ley natural
haciendo a su raza mal
es poco darle la muerte.
 
Había en la concurrencia
oyendo el célebre juicio
un cachorrillo novicio,
sin mundo y sin esperiencia.
 
Que a defensor y fiscal
oyendo hablar, el muy bobo
creyó que era manso el lobo
y el buey un fiero animal.
 
«Con tus juicios más cuidado,
-díjole su madre- ten,
que suele serlo también
el que defiende a un malvado.»
 
Indicio es, y muy fatal,
encontrar del mal excusa;
quien al malvado no acusa
no aborrece mucho el mal.
 
En vez de esa compasión
del crimen en la presencia,
el bueno por escelencia
ira siente, indignación.
 
Es del malo el egoísmo
quien le impele a ser clemente
con el crimen, porque siente
que se defiende a sí mismo.
 
Esa gran facilidad
que absuelve el crimen ajeno,
bondad indica en el bueno,
y en el perverso maldad.

 

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
..

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Manuel Acuña

A la patria

Ante el recuerdo bendito
de aquella noche sagrada
en que la patria alherrojada
rompió al fin su esclavitud;
ante la dulce memoria
de aquella hora y de aquel día,
yo siento que en el alma mía
canta algo como un laúd.
...

José Selgas

La cuna vacia

Bajaron los ángeles,
besaron su rostro,
y cantando a su oído, dijeron:
“Vente con nosotros.”
Vio el niño a los ángeles,
de su cuna en torno,
y agitando los brazos, les dijo:
“Me voy con vosotros.”
...

Concepción Arenal

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
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