'Soneto que declara qué es ser poeta', de Jacinto Alonso Maluenda | Poema

 

Soneto que declara qué es ser poeta

 

El ser poeta es bella, heroica acción,
el dulce y sonoro retintín:
a una mujer muy fea, serafín
le llaman los versistas, y a Faetón

he visto yo a un poeta remendón
porque acaba el consonante en in,
llamarle algunas veces Faetín,
que fuerza un consonante más que Amón.

Con uno y lo otro alegre parabién,
mil alabanzas a los versos dan,
de los poetas laurear se ven.

Y cuando con la pompa y lauro están,
de las perlas, del oro, hacen desdén,
y a la noche no tienen para pan.

 

Título: Soneto que declara qué es ser poeta
Autor: Jacinto Alonso Maluenda
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Soneto que declara qué es ser poeta

    El ser poeta es bella, heroica acción,
    el dulce y sonoro retintín:
    a una mujer muy fea, serafín
    le llaman los versistas, y a Faetón
    he visto yo a un poeta remendón
    porque acaba el consonante en in,
    llamarle algunas veces Faetín,
    que fuerza un consonante más que Amón.
    ...

  • Imagen
    Francisco de Quevedo

    Poderoso caballero es don Dinero

    Francisco de Quevedo

    Madre, yo al oro me humillo,
    él es mi amante y mi amado,
    pues de puro enamorado
    de contino anda amarillo.
    Que pues doblón o sencillo
    hace todo cuanto quiero,
    poderoso caballero
    es don Dinero.
    ...

  • Imagen
    Miguel de Cervantes

    Cuando preciosa el panderete toca...

    Miguel de Cervantes

    Cuando Preciosa el panderete toca
    y hiere el dulce son los aires vanos,
    perlas son que derrama con las manos;
    flores son que despide de la boca.
    Suspensa el alma, y la cordura loca,
    queda a los dulces actos sobrehumanos,
    que, de limpios, de honestos y de sanos,
    su fama al cielo levantado toca.
    ...

  • Imagen
    Fray Miguel de Guevara

    No me mueve, mi Dios, para quererte...

    Fray Miguel de Guevara

    No me mueve, mi Dios, para quererte
    el cielo que me tienes prometido,
    ni me mueve el infierno tan temido
    para dejar por eso de ofenderte.
    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
    clavado en una cruz y escarnecido,
    muéveme ver tu cuerpo tan herido,
    muévenme tus afrentas y tu muerte.
    ...

  • Imagen
    Francisco de Quevedo

    Desde la torre

    Francisco de Quevedo

    Retirado en la paz de estos desiertos,
    con pocos, pero doctos libros juntos,
    vivo en conversación con los difuntos
    y escucho con mis ojos a los muertos.
    Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
    o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
    y en músicos callados contrapuntos
    al sueño de la vida hablan despiertos.
    ...