'Al margen de Horacio. Las horas sucesivas', de Jorge Guillén | Poema

 

Al margen de Horacio - Las horas sucesivas

 

Llueve torrencialmente.
¡Qué ganas de beber! No quiero vino.
dame un jugo de fruta.
¡Cómo tiemblan, se tuercen bajo el agua
con viento los ramajes!

Es muy temprano. Ven.
El sueño matutino es delicioso:
apenas ver la luz mientras se duerme,
casi se duerme, retrasando el día.

¿No duermes? Bien así. Más te acaricio,
más me abandono yo, más te abandonas,
muy felices o como si lo fuéramos,
¿y no lo somos ya si lo creemos?

Cuando cese la lluvia,
la tierra del jardín olerá a tierra.
No habrá mejor fragancia.
Y después vendrá el día con sus horas
fugaces, nunca sueltas,
nunca sin sus raíces,
a pasado y futuro encadenadas.
¿Cómo aislar en el aire los momentos?

 

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Título: Al margen de Horacio. Las horas sucesivas
Autor: Jorge Guillén
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Enemigo

    - ¿Tiene usted enemigos?
    - Uno sólo:
    el que me simplifica.
    Críticos, casi críticos, veloces,
    repiten frases fuera de contexto.
    Y sin haber leído juzgan,
    rudos.
    "El mundo está bien hecho."
    ...

  • Al margen de Horacio. Las horas sucesivas

    Llueve torrencialmente.
    ¡Qué ganas de beber! No quiero vino.
    dame un jugo de fruta.
    ¡Cómo tiemblan, se tuercen bajo el agua
    con viento los ramajes!
    Es muy temprano. Ven.
    El sueño matutino es delicioso:
    apenas ver la luz mientras se duerme,
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño

    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño
    flores de un día nacieron.
    Los de cada día son
    soles, flores, niños nuevos.
    Mañana no seré yo:
    otro será el verdadero.
    Y no seré más allá
    de quien quiera su recuerdo.
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    Elegía

    Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Imagen
    Baldomero Fernández Moreno

    Soneto de tus vísceras

    Baldomero Fernández Moreno

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...

  • Exvoto

    Oliverio Girondo

    Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposas.