'Al margen de Horacio. Las horas sucesivas', de Jorge Guillén | Poema

Título: Al margen de Horacio. Las horas sucesivas
Autor: Jorge Guillén
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Al margen de Horacio - Las horas sucesivas

 
Llueve torrencialmente.
¡Qué ganas de beber! No quiero vino.
dame un jugo de fruta.
¡Cómo tiemblan, se tuercen bajo el agua
con viento los ramajes!

Es muy temprano. Ven.
El sueño matutino es delicioso:
apenas ver la luz mientras se duerme,
casi se duerme, retrasando el día.

¿No duermes? Bien así. Más te acaricio,
más me abandono yo, más te abandonas,
muy felices o como si lo fuéramos,
¿y no lo somos ya si lo creemos?

Cuando cese la lluvia,
la tierra del jardín olerá a tierra.
No habrá mejor fragancia.
Y después vendrá el día con sus horas
fugaces, nunca sueltas,
nunca sin sus raíces,
a pasado y futuro encadenadas.
¿Cómo aislar en el aire los momentos?

 

  • Enemigo

    - ¿Tiene usted enemigos?
    - Uno sólo:
    el que me simplifica.
    Críticos, casi críticos, veloces,
    repiten frases fuera de contexto.
    Y sin haber leído juzgan,
    rudos.
    "El mundo está bien hecho."
    ...

  • Al margen de Horacio. Las horas sucesivas

    Llueve torrencialmente.
    ¡Qué ganas de beber! No quiero vino.
    dame un jugo de fruta.
    ¡Cómo tiemblan, se tuercen bajo el agua
    con viento los ramajes!
    Es muy temprano. Ven.
    El sueño matutino es delicioso:
    apenas ver la luz mientras se duerme,
    ...

  • Juana de Ibarbourou

    ¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
    Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
    Mi amante besóme las manos, y en ellas,
    ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
    Y voy por la senda voceando el encanto
    y de dicha alterno sonrisa con llanto
    y bajo el milagro de mi encantamiento
    se aroman de rosas las alas del viento.
    ...

  • Ángel González

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Federico García Lorca

    Y que yo me la llevé al río
    creyendo que era mozuela,
    pero tenía marido.
    Fue la noche de Santiago
    y casi por compromiso.
    Se apagaron los faroles
    y se encendieron los grillos.
    En las últimas esquinas
    ...