'La conversión de Chiripa', de Leopoldo Alas 'Clarín'

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Título: La conversión de Chiripa
Autor: Leopoldo Alas 'Clarín'
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Llovía a cántaros y un viento furioso, que Chiripa no sabía que se llamaba el Austro, barría el mundo, implacable; despojaba de transeúntes las calles como una carga de caballería, y torciendo los chorros que caían de las nubes, los convertía en látigos que azotaban oblicuos. Ni en los porches ni en los portales valía guarecerse, porque el viento y el agua los invadían; cada mochuelo se iba a su olivo; se cerraban puertas con estrépito; poco a poco se apagaban los ruidos de la ciudad industriosa, y los elementos desencadenados campaban por sus respetos, como ejército que hubiera tomado la plaza por asalto. Chiripa, a quien había sorprendido la tormenta en el Gran Parque, tendido en un banco de madera, se había refugiado primero bajo la copa de un castaño de Indias, y en efecto, se había mojado ya las dos veces de que habla el refrán; después había subido a la plataforma del quiosco de la música, pero bien pronto le arrojó de allí a latigazo limpio el agua pérfida, que se agachaba para azotarle de lado, con las frías punzadas de sus culebras cristalinas. Parecía besarle con lascivia la carne pálida que asomaba aquí y allí entre los remiendos del traje, que se caía a pedazos. El sombrero, duro y viejo, de forma de queso, de un color que hacía dudar si los sombreros podrían tener bilis, porque de negro había venido a dar un amarillento, como si padeciese ictericia, semejaba la fuente de la Alcachofa, rodeado de surtidores; y en cuanto a los pies, calzados con alpargatas que parecían de terracota, al levantarse del suelo tenían apariencias de raíces de árbol, semovientes. Sí, parecía Chiripa un mísero arbolillo o arbusto, de cuyas cañas mustias y secas pendían míseros harapos puestos a… mojarse o para convertir la planta muerta en espantapájaros que andaba y corría, huyendo de la intemperie.

 

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    Audiolibro de Manuscrito hallado en una botella, de Edgar Allan Poe

    Manuscrito hallado en una botella

    Edgar Allan Poe

    De mi país y mi familia poco tengo que contar. El trato injusto y el paso de los años me alejaron del uno y me distanciaron de la otra. Una considerable herencia me permitió recibir una preparación poco común, y la inclinación contemplativa de mi ánimo me facilitó la ordenación metódica de los conocimientos que mis tempranos estudios habían ido acumulando asiduamente.


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    Audiolibro de La metamorfosis, de Franz Kafka

    La metamorfosis

    Franz Kafka

    Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo.


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    Audiolibro de El entierro prematuro, de Edgar Allan Poe

    El entierro prematuro

    Edgar Allan Poe

    Hay ciertos temas que por su interés cautivan, aunque resulten en exceso horribles para los propósitos de la auténtica ficción. El buen escritor romántico debe evitarlos si no quiere ofender o desagradar. Sólo pueden ser tratados con propiedad cuando la gravedad y majestad de la verdad los santifican y sostienen.


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    Audiolibro de El gato negro, de Edgar Allan Poe

    El gato negro

    Edgar Allan Poe

    No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma.