Lupercio Leonardo de Argesola

Poemas de Lupercio Leonardo de Argesola


Lupercio Leonardo de Argensola

No fueron tus divinos ojos,...

No fueron tus divinos ojos, Ana,
los que al yugo amoroso me han rendido;
ni los rosados labios, dulce nido
del ciego niño, donde néctar mana;
ni las mejillas de color de grana;
ni el cabello, que al oro es preferido;
ni las manos, que a tantos han vencido;
ni la voz, que está en duda si es humana.
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