'Amor constante más allá de la muerte', de Francisco de Quevedo (1580-1645)

Título: Amor constante más allá de la muerte
Autor: Francisco de Quevedo
Narrador: Francisco Fernández

 

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

 

NOTAS DE LA EDICIÓN

1-4 - Léase "la postrera sombra que me llevare el blanco día (la muerte) podrá cerrar mis ojos, y podrá desatar (liberar) del cuerpo a esta alma mía, y esa hora (ese momento) será lisonjera (grata) a su afán ansioso (su deseo vehemente)".
5-8 - Léase "pero mi alma no dejará la memoria en la otra ribera, la de los vivos, ya que mi llama (mi amor) sabe quebrantar la ley inexorable de la muerte, que hace que el recuerdo amoroso desaparezca".
9 - "todo un dios": Cupido, el dios del amor
10 - "humor": puede entenderse como 'vida' o 'alimento' (en la época se pensaba que el cuerpo se nutría y mantenía de ciertos 'humores' o líquidos).
11 - "medulas": con acentuación grave hasta el siglo XIX, 'tuétano de los huesos'
12-14 - Nótese la correlación simétrica de los verbos de estos versos con los sustantivos del terceto anterior: alma / dejará, venas / serán, medulas / serán.


* Soneto del ciclo amoroso 'a Lisi'. Según Dámaso Alonso, este poema es "seguramente el mejor de Quevedo, probablemente el mejor de la literatura española" (Poesía española, Madrid, Gredos, 1987, p. 526). El fuego -motivo predilecto de Quevedo- quema, perdura y vence a la muerte, logrando la continuidad del amor aun después de haber quedado todo reducido a cenizas. Difícilmente se puede expresar mejor el tema de la trascendencia amorosa, que alcanza su cénit en la rotundidad dell último verso.

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