'El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde', de Robert Louis Stevenson | Audiolibro

Título: El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde
Autor: Robert Louis Stevenson
Narrador: Francisco Fernández

 

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CAPÍTULOS

1. Historia de la puerta  (00:00:10)
2. En busca de Mr. Hyde  (00:17:07)
3. El Dr. Jekyll estaba completamente tranquilo  (00:40:09)
4. El caso del asesinato de Carew  (00:46:25)
5. El incidente de la carta  (00:59:03)
6. El notable incidente del Dr. Lanyon  (01:12:17)
7. Incidente en la ventana  (01:24:14)
8. La última noche  (01:28:38)
9. Relato del Dr. Lanyon  (02:00:53)
10. Declaración completa de Henry Jekyll sobre el caso  (02:20:29)

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Robert Louis Stevenson

 

Mr. Utterson, el abogado, era un hombre cuyo hosco semblante jamás se había visto iluminado por una sonrisa; frío, breve y torpe en el habla; tardo en el sentimiento; delgado, alto, melancólico y, sin embargo, agradable. En las reuniones con los amigos, y cuando el vino era de su gusto, algo eminentemente humano irradiaba de sus ojos; algo que no obstante nunca hallaba camino hasta su voz, pero que hablaba no sólo a través de los silenciosos símbolos de su rostro en la sobremesa, sino, más a menudo y con mayor intensidad, en los actos de su vida. Era austero consigo mismo; bebía ginebra cuando estaba a solas, para mortificar su preferencia por los vinos de buena cosecha, y aunque le gustaba el teatro, no había cruzado las puertas de uno en veinte años. Pero sentía una acreditada tolerancia hacia los demás, maravillándose a veces, casi con envidia, ante la gran fuerza de ánimo que implicaban sus malas acciones, y en último extremo inclinado a ayudar más que a censurar.

 

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Audiolibro de El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, de Robert Louis Stevenson

Mary Shelley

El hecho en que se fundamenta esta narración imaginaria ha sido considerado por el doctor Darwin y por otros escritores científicos alemanes como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible. No deseo que pueda creerse que me adhiero plenamente a esta hipótesis, sin embargo, al basar mi narración sobre este punto de partida no pienso haber creado solo un encadenamiento de hechos terroríficos concernientes por entero al orden sobrenatural.


Albert Camus

Hoy mamá ha muerto. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.


George Orwell

Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en un esfuerzo por escapar al desagradable viento, pasó a toda prisa entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no lo bastante rápido para impedir que se colara tras él un remolino de polvo y suciedad.


Ernest Hemingway

Era un viejo que pescaba solo en un esquife en la corriente del Golfo y llevaba ochenta y cuatro días sin hacer una sola captura. Los primeros cuarenta días le había acompañado un muchacho. Pero, después de tantos días sin pescar un solo pez, los padres del chico dijeron que el viejo estaba decidida e irremediablemente salao, lo que equivale al colmo de la mala suerte y, obedeciendo sus órdenes, el chico se había embarcado en otro bote que pescó tres peces de buen tamaño la primera semana.