'De amor, puesto antes en sujeto indigno...', de Sor Juana Inés de la Cruz | Poema

 

De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar del arrepentimiento

 

Cuando mi error y tu vileza veo,
contemplo, Silvio, de mi amor errado,
cuán grave es la malicia del pecado,
cuán violenta la fuerza de un deseo.

A mi misma memoria apenas creo
que pudiese caber en mi cuidado
la última línea de lo despreciado,
el término final de un mal empleo.

Yo bien quisiera, cuando llego a verte,
viendo mi infame amor poder negarlo;
mas luego la razón justa me advierte

que sólo me remedia en publicarlo;
porque del gran delito de quererte
sólo es bastante pena confesarlo.

 

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Título: De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar del arrepentimiento
Autora: Sor Juana Inés de la Cruz
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Prólogo al lector

    Estos versos, lector mío,
    que a tu deleite consagro,
    y sólo tienen de buenos
    conocer yo que son malos,
    ni disputártelos quiero
    ni quiero recomendarlos,
    porque eso fuera querer
    hacer de ellos mucho caso.
    ...

  • Resuelve la cuestión

    Que no me quiera Fabio al verse amado
    es dolor sin igual, en mi sentido;
    mas que me quiera Silvio aborrecido
    es menor mal, mas no menor enfado.
    ¿Qué sufrimiento no estará cansado,
    si siempre le resuenan al oído,
    tras la vana arrogancia de un querido,
    el cansado gemir de un desdeñado?
    ...

  • Imagen
    Francisco de Quevedo

    Poderoso caballero es don Dinero

    Francisco de Quevedo

    Madre, yo al oro me humillo,
    él es mi amante y mi amado,
    pues de puro enamorado
    de contino anda amarillo.
    Que pues doblón o sencillo
    hace todo cuanto quiero,
    poderoso caballero
    es don Dinero.
    ...

  • Imagen
    Fray Miguel de Guevara

    No me mueve, mi Dios, para quererte...

    Fray Miguel de Guevara

    No me mueve, mi Dios, para quererte
    el cielo que me tienes prometido,
    ni me mueve el infierno tan temido
    para dejar por eso de ofenderte.
    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
    clavado en una cruz y escarnecido,
    muéveme ver tu cuerpo tan herido,
    muévenme tus afrentas y tu muerte.
    ...

  • Imagen
    Francisco de Quevedo

    Desde la torre

    Francisco de Quevedo

    Retirado en la paz de estos desiertos,
    con pocos, pero doctos libros juntos,
    vivo en conversación con los difuntos
    y escucho con mis ojos a los muertos.
    Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
    o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
    y en músicos callados contrapuntos
    al sueño de la vida hablan despiertos.
    ...

  • Imagen
    Francisco de Quevedo

    Pinta a un doctor en medicina que se quería casar

    Francisco de Quevedo

    Pues me hacéis casamentero,
    Ángela de Mondragón,
    escuchad de vuestro esposo
    las grandezas y el valor.
    Él es un Médico honrado,
    por la gracia del Señor,
    que tiene muy buenas letras
    en el cambio y el bolsón.
    ...