'Una vida sin principios', de Henry David Thoreau

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Título: Una vida sin principios
Autor: Henry David Thoreau
Narrador: Francisco Fernández

 

 

No hace mucho experimenté en un ateneo la sensación de que el conferenciante había elegido un tema que le era absolutamente desconocido y por tanto no conseguía interesarme tanto como hubiera sido de esperar. Hablaba de cosas de las que no estaba convencido y sus argumentos eran débiles y simples. Además no había un pensamiento central o centralizador a lo largo de la conferencia. Hubiera preferido que hablara de sus experiencias más íntimas, como hace el poeta. El mayor elogio que me dedicaron en toda mi vida fue cuando alguien me preguntó qué opinaba y esperó mi respuesta. Cuando ocurre algo así me sorprendo, aunque por supuesto me agrada, ya que se hace un uso tan poco corriente de mí, que siento como si se me conociera y respetara. Normalmente, si alguien quiere algo de mí, es sólo para saber cuántos acres mide su tierra -pues soy agrimensor- o, a lo sumo, para saber de qué noticias triviales me he enterado. Nunca parece interesar mi esencia, sino sólo mi superficie. Un hombre vino una vez desde bastante lejos para pedirme que diera una conferencia sobre la esclavitud, pero al hablar con él descubrí que su camarilla esperaba reservarse siete octavos de la conferencia y sólo un octavo sería para mí; por tanto decliné la invitación. Cuando se me invita a dar una conferencia en cualquier sitio -pues tengo cierta experiencia en ese menester- doy por supuesto que existe un deseo de oír mis opiniones sobre algún tema, aunque yo sea el mayor chillado del país, y desde luego no de que me limite a decir sólo cosas agradables o aquello con lo que esté de acuerdo el auditorio. Con estas condiciones me comprometo a entregarles una fuerte dosis de mí mismo. Me han venido a buscar y se han comprometido a pagarme; a cambio estoy dispuesto a entregarme a ellos, aunque les aburra lo indecible.

Así pues, ahora os diría algo similar a vosotros, lectores. Puesto que vosotros sois mis lectores y yo no he viajado mucho, no hablaré de ' gentes a miles de kilómetros de distancia sino de aquéllos que están más cerca de nosotros. .como hay poco tiempo dejaré de lado la adulacion y expondré todas las críticas.

Consideremos el modo cómo pasamos nuestras vidas.

 

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    Audiolibro de El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl

    El hombre en busca de sentido

    Viktor Frankl

    «Un psicólogo en un campo de concentración». Este libro no pretende ser un informe sobre hechos y sucesos, sino el relato de experiencias personales, experiencias que han sufrido millones de personas una y otra vez. Es la historia del interior de un campo de concentración, contada por uno de sus supervivientes.


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    Audiolibro de Cuadernos de Hiroshima, de Kenzaburo Oé

    Cuadernos de Hiroshima

    Kenzaburo Oé

    Cuadernos de Hiroshima es un libro que recoge el testimonio de un periodista sobre la tragedia humana provocada por las armas nucleares sin detenerse ni un momento en los detalles de su poder destructivo. Es un libro que habla de los hibakusha, los supervivientes de un bombardeo atómico, del modo concreto en que perdieron la vida o sobrevivieron a costa de padecer sufrimientos atroces.


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    Audiolibro de Gracias y desgracias del ojo del culo, de Francisco de Quevedo

    Gracias y desgracias del ojo del culo

    Francisco de Quevedo

    Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.


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    Audiolibro de La deshumanización del arte, de José Ortega y Gasset

    La deshumanización del arte

    José Ortega y Gasset

    Entre las muchas ideas geniales, aunque mal desarrolladas, del genial francés Guyau, hay que contar su intento de estudiar el arte desde el punto de vista sociológico. Al pronto le ocurriría a uno pensar que parejo tema es estéril. Tomar el arte por el lado de sus efectos sociales se parece mucho a tomar el rábano por las hojas o a estudiar el hombre por su sombra.