'Platero y yo', de Juan Ramón Jiménez

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Título: Platero y yo
Autor: Juan Ramón Jiménez
Narrador: Francisco Fernández

 

PROLOGUILLO

Suele creerse que yo escribí Platero y yo para los niños, que es un libro para niños.

No. En 1913, La lectura, que sabía que yo estaba con ese libro me pidió que adelantase un conjunto de sus páginas más idílicas para su Biblioteca Juventud. Entonces, alterando la idea momentaneamente escribí este prólogo:

 

ADVERTENCIA A LOS HOMBRES QUE LEAN ESTE LIBRO PARA NIÑOS

 

Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para... ¡qué se yo para quién!... para quien escribimos los poetas líricos... Ahora que va a los niños,no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien!

“Dondequiera que haya niños— dice Novalis —existe una edad de oro.” Pues por esa edad de oro,que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta,y se encuentra allí tan agusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarlo nunca.
 
¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños;  simpre te hallé yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira,  alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!  
 

 

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    Audiolibro de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry

    El principito

    Antoine de Saint-Exupéry

    Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños.


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    Audiolibro de Lazarillo de Tormes

    Lazarillo de Tormes

    Anónimo

    Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite.


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    Audiolibro de El conde Lucanor, de Don Juan Manuel

    El conde Lucanor

    Don Juan Manuel

    En el nombre de Dios: amén. Entre las muchas cosas extrañas y maravillosas que hizo Dios Nuestro Señor, hay una que llama más la atención, como lo es el hecho de que, existiendo tantas personas en el mundo, ninguna sea idéntica a otra en los rasgos de la cara, a pesar de que todos tengamos en ella los mismos elementos.