'¡Adiós, Cordera!', de Leopoldo Alas 'Clarín' | Audiolibro 🎧📚

Título: ¡Adiós, Cordera!
Autor: Leopoldo Alas 'Clarín'
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Eran tres: ¡siempre los tres! Rosa, Pinín y la Cordera.

El prao Somonte era un recorte triangular de terciopelo verde tendido, como una colgadura, cuesta abajo por la loma. Uno de sus ángulos, el inferior, lo despuntaba el camino de hierro de Oviedo a Gijón. Un palo del telégrafo, plantado allí como pendón de conquista, con sus jícaras blancas y sus alambres paralelos, a derecha e izquierda, representaba para Rosa y Pinín el ancho mundo desconocido, misterioso, temible, eternamente ignorado. Pinín, después de pensarlo mucho, cuando a fuerza de ver días y días el poste tranquilo, inofensivo, campechano, con ganas, sin duda, de aclimatarse en la aldea y parecerse todo lo posible a un árbol seco, fue atreviéndose con él, llevó la confianza al extremo de abrazarse al leño y trepar hasta cerca de los alambres. Pero nunca llegaba a tocar la porcelana de arriba, que le recordaba las jícaras que había visto en la rectoral de Puao. Al verse tan cerca del misterio sagrado, le acometía un pánico de respeto, y se dejaba resbalar de prisa hasta tropezar con los pies en el césped.

 

'¡Adiós, Cordera!', de Leopoldo Alas 'Clarín'
'El gato negro', de Edgar Allan Poe

El gato negro

No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma.


'La metamorfosis', de Franz Kafka

La metamorfosis

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo.


'El corazón delator', de Edgar Allan Poe

El corazón delator

¡Es verdad! Nervioso, muy, muy nervioso, lo he sido y lo soy; pero ¿por qué dirán que estoy loco? El mal ha agudizado mis sentidos, no los ha destruido ni los ha entorpecido. Sobre todo tenía un oído muy fino


'Manuscrito hallado en una botella', de Edgar Allan Poe

Manuscrito hallado en una botella

De mi país y mi familia poco tengo que contar. El trato injusto y el paso de los años me alejaron del uno y me distanciaron de la otra. Una considerable herencia me permitió recibir una preparación poco común, y la inclinación contemplativa de mi ánimo me facilitó la ordenación metódica de los conocimientos que mis tempranos estudios habían ido acumulando asiduamente.