Otra, de Manuel Machado | Poema

    Poema en español
    Otra

    Puede que fueras tú... Confusamente, 
    entre la mucha gente, 
    esbelta, serpentina 
    --y vestida de blanco-- 
    una mujer divina 
    llamó a mis ojos... Pero, ¡No! Tú vistes 
    el negro, siempre, de las noches tristes. 

    Puede que fueras tú... Porque mi alma 
    se salió toda por mis ojos... Tanto, 
    que si yo no pensara 
    en aquel pelo negro que tu cara 
    acaricia, ¡tan negro!... Juraría 
    que eras tú aquella rubia como el día. 
    ...Y puede que tú fueras... Aunque aquella 
    mujer iba apoyada 
    en el brazo de un hombre, alegre y bella. 
    Y rozándole la cara con su cabello, 
    con mirada indecible 
    de amor... ¡Y es imposible 
    que tú vuelvas a amar después de aquello!

    • A Rubén Darío 
       
      La hora cárdena... La tarde 
      los velos se va quitando... 
      El velo de oro..., el de plata. 
      La hora cárdena... 
      «Aún es temprano». 

      «Nada veo sino el polvo 
      del camino...» 
      «Aún es temprano». 

    • Yo, poeta decadente, 
      español del siglo veinte, 
      que los toros he elogiado, 
      y cantado 
      las golfas y el aguardiente..., 
      y la noche de Madrid, 
      y los rincones impuros, 
      y los vicios más oscuros 
      de estos bisnietos del Cid: 
      de tanta canallería 

    • El médico me manda no escribir más. Renuncio, 
      pues, a ser un Verlaine, un Musset, un D’ Annunzio 
      —¡no que no!—, por la paz de un reposo perfecto, 
      contento de haber sido el vate predilecto 
      de algunas damas y de no pocos galanes, 

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