'Niebla', de Miguel de Unamuno | Audiolibro 🎧📚

Título: Niebla
Autor: Miguel de Unamuno
Narrador: Francisco Fernández

 

Capítulos de Niebla

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CAPÍTULOS
 
Prólogo  (00:00:05)
Postprólogo  (00:19:28)
Capítulo I  (00:22:08)
Capítulo II  (00:33:00)
Capítulo III  (00:44:48)
Capítulo IV  (00:50:32)
Capítulo V  (01:00:30)
Capítulo VI  (01:16:24)
Capítulo VII  (01:26:51)
Capítulo VIII  (01:32:30)
Capítulo IX  (01:46:57)
Capítulo X  (01:52:44)
Capítulo XI  (02:05:45)
Capítulo XII  (02:17:40)
Capítulo XIII  (02:27:35)
Capítulo XIV  (02:39:04)
Capítulo XV  (02:54:35)
Capítulo XVI  (03:05:54)
Capítulo XVII  (03:13:46)
Capítulo XVIII  (03:31:03)
Capítulo XIX  (03:41:40)
Capítulo XX  (03:57:15)
Capítulo XXI  (04:13:49)
Capítulo XXII  (04:26:46)
Capítulo XXIII  (04:34:54)
Capítulo XXIV  (04:57:14)
Capítulo XXV  (05:10:53)
Capítulo XXVI  (05:18:32)
Capítulo XXVII  (05:25:16)
Capítulo XXVIII  (05:32:17)
Capítulo XXIX  (05:41:03)
Capítulo XXX  (05:52:20)
Capítulo XXXI  (06:05:10)
Capítulo XXXII  (06:24:30)
Capítulo XXXIII  (06:42:56)

 

Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que se relata la tan lamentable historia de mi buen amigo Augusto Pérez y su misteriosa muerte, y yo no puedo menos sino escribirlo, porque los deseos del señor Unamuno son para mí mandatos, en la más genuina acepción de este vocablo. Sin haber yo llegado al extremo de escepticismo hamletiano de mi pobre amigo Pérez, que llegó hasta a dudar de su propia existencia, estoy por lo menos firmemente persuadido de que carezco de eso que los psicólogos llaman libre albedrío, aunque para mi consuelo creo también que tampoco goza don Miguel de él.

Parecerá acaso extraño a alguno de nuestros lectores que sea yo, un perfecto desconocido en la república de las letras españolas, quien prologue un libro de don Miguel que es ya ventajosamente conocido en ella, cuando la costumbre es que sean los escritores más conocidos los que hagan en los prólogos la presentación de aquellos otros que lo sean menos. Pero es que nos hemos puesto de acuerdo don Miguel y yo para alterar esta perniciosa costumbre, invirtiendo los términos, y que sea el desconocido el que al conocido presente. Porque en rigor los libros más se compran por el cuerpo del texto que no por el prólogo, y es natural por lo tanto que cuando un joven principiante como yo desee darse a conocer, en vez de pedir a un veterano de las letras que le escriba un prólogo de presentación, debe rogarle que le permita ponérselo a una de sus obras. Y esto es a la vez resolver uno de los problemas de ese eterno pleito de los jóvenes y los viejos.

Unenme, además, no pocos lazos con don Miguel de Unamuno. Aparte de que este señor saca a relucir en este libro, sea novela o nivola –y conste que esto de la nivola es invención mía–, no pocos dichos y conversaciones que con el malogrado Augusto Pérez tuve, y que narra también en ella la historia del nacimiento de mi tardío hijo Victorcito, parece que tengo algún lejano parentesco con don Miguel, ya que mi apellido es el de uno de sus antepasados, según doctísimas investigaciones genealógicas de mi amigo Antolín S. Paparrigópulos, tan conocido en el mundo de la erudición.

 

'Frankenstein', by Mary Shelley

Frankenstein

El hecho en que se fundamenta esta narración imaginaria ha sido considerado por el doctor Darwin y por otros escritores científicos alemanes como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible. No deseo que pueda creerse que me adhiero plenamente a esta hipótesis, sin embargo, al basar mi narración sobre este punto de partida no pienso haber creado solo un encadenamiento de hechos terroríficos concernientes por entero al orden sobrenatural.


'1984', de George Orwell

1984

Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en un esfuerzo por escapar al desagradable viento, pasó a toda prisa entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no lo bastante rápido para impedir que se colara tras él un remolino de polvo y suciedad.


'Noches blancas', de Fedor Dostoyevski

Noches blancas

Era una noche prodigiosa, una de esas noches que sólo cuando somos jóvenes nos es dado contemplar. El cielo aparecía tan claro que, aun sin querer, al mirarlo, no había más remedio que preguntarse si bajo un cielo semejante podían vivir criaturas perversas. Forzoso es reconocer que semejante cuestión sólo se la plantea uno cuando es joven, muy joven. ¡Ojalá Dios reviva con frecuencia esa edad en vuestra alma!


'Niebla', de Miguel de Unamuno

Niebla

Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que se relata la tan lamentable historia de mi buen amigo Augusto Pérez y su misteriosa muerte, y yo no puedo menos sino escribirlo, porque los deseos del señor Unamuno son para mí mandatos, en la más genuina acepción de este vocablo.