Otra tarde en Barajas, de Alexis Díaz Pimienta | Poema

    Poema en español
    Otra tarde en Barajas

       I 


    Definitivamente, un aeropuerto 
    no perteneces a una ciudad concreta. 
    Es un país ecléctico, un desierto, 
    una ciudad portátil e indiscreta. 
    Un aeropuerto es frío e indulgente, 
    no hace amistad, no ríe, no saluda. 
    Su transparencia es blancamente muda. 
    Su limpieza es brutal, incoherente. 
    Un aeropuerto se maquilla tanto 
    -escalera mecánica, altavoces, 
    puerta automática...- que no tiene encanto, 
    que no es palpable, teme que lo roces. 
    Y tú te vuelves sombra y desencanto: 
    andas contigo y no te reconoces. 



       II 


    Definitivamente, un aeropuerto 
    es polvo de otras suelas, tierra ajena 
    a la tierra en que se halla, tiempo muerto, 
    aire enlatado, bilingüismo y pena. 
    Los pasajeros beben, compran, fuman, 
    leen revistas que no dicen nada. 
    Las cafeteras hacen ruido, ahúman. 
    La moza de limpieza está cansada. 
    Los niños corren, los padres suspiran, 
    los viejos tosen yendo a los lavabos. 
    La azafata... los mapas... los cristales... 
    Suena una voz. Hay un reloj: lo miran. 
    Doblan la prensa y huyen como esclavos 
    desde un frio aeropuerto a otros iguales.