Aquellos ojos, de Andrés Héctor Lerena Acevedo | Poema

    Poema en español
    Aquellos ojos


    Eran aquellos ojos, inmensos y rasgados. 
    Los conocí hace tiempo, siempre puros e iguales, 
    quietos, como el ensueño de los claustros sellados. 
    En las horas de éxtasis vibraban musicales 
    al igual de esos pozos frescos, de aguas cantantes. 
    Jamás los vi cerrados. Fijos en los caminos 
    contemplaban, absortos, el ir de los viandantes 
    con la ignota indulgencia de los rostros divinos. 

    Solía verlos, ya tarde, bajo un rayo postrero; 
    y cuando me miraban, mi alma ardiente y gozosa 
    se sustraía al frágil tiempo perecedero. 
    Pero han pasado lustros. La rueca silenciosa 
    sobre mi adolescencia devanó su telar. 
    Los antiguos ensueños de mi alcázar interno, 
    como las naves nómadas que buscan cielo y mar, 
    se han perdido, uno a uno, rumbo al azul eterno. 
    Como las naves nómadas, bogan, lejos, remotos... 
    Sólo del fondo ambiguo de los tiempos vividos 
    siguen, siempre, mirándome esos ojos devotos 
    quietos, como la vida de los claustros dormidos!