Cántico, de Donato Ndongo-Bidyogo | Poema

    Poema en español
    Cántico

    Yo no quiero ser poeta 
    para cantar a África. 
    Yo no quiero ser poeta 
    para glosar lo negro. 
    Yo no quiero ser poeta así. 

    El poeta no es cantor de bellezas. 
    El poeta no luce la brillante piel negra. 
    El poeta, este poeta no tiene voz 
    para andares ondulantes de hermosas damas 
    de pelos rizados y caderas redondas. 

    El poeta llora su tierra 
    inmensa y pequeña 
    dura y frágil 
    luminosa y oscura 
    rica y pobre. 

    Este poeta tiene su mano atada 
    a las cadenas que atan a su gente. 
    Este poeta no siente nostalgia 
    de glorias pasadas. 
    Yo no canto al sexo exultante 
    que huele a jardín de rosas. 
    Yo no adoro labios gruesos 
    que saben a mango fresco. 

    Yo pienso en la mujer encorvada 
    bajo su cesto cargado de leña 
    con un niño chupando la teta vacía. 
    Yo describo la triste historia 
    de un mundo poblado de blancos 
    negros 
    rojos y 
    amarillos 
    que saltan de charca en charca 
    sin hablarse ni mirarse. 

    El poeta llora a los muertos 
    que matan manos negras 
    en nombre de la Negritud. 
    Yo canto con mi pueblo 
    una vida pasada bajo el cacaotero 
    para que ellos merienden cho-co-la-te. 

    Si su pueblo está triste, 
    el poeta está triste. 
    Yo no soy poeta por voluntad divina. 
    El poeta es poeta por voluntad humana. 

    Yo no quiero la poesía 
    que sólo deleita los oídos de los poetas. 
    Yo no quiero la poesía 
    que se lee en noches de vino tinto 
    y mujeres embelesadas. 

    Poesía, sí. 
    Poetas, sí. 
    Pero que sepan lo que es el hombre 
    y por qué sufre el hombre 
    y por qué gime el hombre. 

    1974