'El viejo y el mar', de Ernest Hemingway | Audiolibro 🎧📚

Título: El viejo y el mar
Autor: Ernest Hemingway
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Era un viejo que pescaba solo en un esquife en la corriente del Golfo y llevaba ochenta y cuatro días sin hacer una sola captura. Los primeros cuarenta días le había acompañado un muchacho. Pero, después de tantos días sin pescar un solo pez, los padres del chico dijeron que el viejo estaba decidida e irremediablemente salao, lo que equivale al colmo de la mala suerte y, obedeciendo sus órdenes, el chico se había embarcado en otro bote que pescó tres peces de buen tamaño la primera semana. Al muchacho le daba lástima ver al viejo volver cada día con el esquife vacío y siempre procuraba ayudarle a cargar con los rollos de sedal, con el bichero y el arpón, y con la vela que llevaba aferrada en torno al mástil. Estaba remendada con sacos de harina y, recogida, parecía el estandarte de una eterna derrota.

El viejo era flaco y reseco y tenía la nuca surcada de profundas arrugas. Las manchas marrones del cáncer benigno de piel que produce el reflejo del sol en el mar tropical teñían sus mejillas. Dichas manchas se extendían por ambos lados de la cara y sus manos tenían las agrietadas cicatrices que causa el sedal al manipularlo cuando pican peces grandes. Pero ninguna de ellas era reciente. Eran viejas como surcos en un desierto sin peces.

Todo en él era viejo excepto sus ojos, que tenían el mismo color que el mar y eran alegres e indómitos.

 

'El viejo y el mar', de Ernest Hemingway
'1984', de George Orwell

1984

Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en un esfuerzo por escapar al desagradable viento, pasó a toda prisa entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no lo bastante rápido para impedir que se colara tras él un remolino de polvo y suciedad.


'Frankenstein', by Mary Shelley

Frankenstein

El hecho en que se fundamenta esta narración imaginaria ha sido considerado por el doctor Darwin y por otros escritores científicos alemanes como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible. No deseo que pueda creerse que me adhiero plenamente a esta hipótesis, sin embargo, al basar mi narración sobre este punto de partida no pienso haber creado solo un encadenamiento de hechos terroríficos concernientes por entero al orden sobrenatural.


'El extranjero', de Albert Camus

El extranjero

Hoy mamá ha muerto. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.


'Niebla', de Miguel de Unamuno

Niebla

Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que se relata la tan lamentable historia de mi buen amigo Augusto Pérez y su misteriosa muerte, y yo no puedo menos sino escribirlo, porque los deseos del señor Unamuno son para mí mandatos, en la más genuina acepción de este vocablo.