Cartas a un buscador de sí mismo, de Henry David Thoreau - Errata Naturae Editores

Todos hemos sentido alguna vez la llegada de un tiempo en el que todo tiembla y en el que necesitamos poner en cuestión cada aspecto de nuestra vida. Las convicciones políticas supuestamente asentadas se destruyen para crear otras nuevas, las normas sociales asumidas se revisan y se lucha por otras distintas, las metas existenciales se transforman de modo radical. Precisamente durante este proceso vital Harrison G. O. Blake escribe por primera vez a H. D. Thoreau para solicitar su consejo y su orientación hacia una vida más verdadera. Se inicia así una correspondencia intensa y reveladora, tan íntima como filosófica, que para muchos constituye el más claro equivalente moderno de las Cartas a Lucilio de Séneca. De carta en carta y durante trece años Thoreau le habla a Blake de cómo ganarse la vida, del coraje, del sexo, del trabajo, del amor, de la naturaleza, de la libertad, de la sociedad, de la política, de la moral, de la alimentación, de la disidencia, de la religión, de la soledad y de un tiempo pleno, donde la construcción de la subjetividad se labra a golpes de una desorientación gozosa, libre y salvaje. Décadas después de la muerte de Thoreau, un Blake anciano confesaba seguir leyendo y releyendo estas cartas, como si bus¬cara aún en ellas una verdad esencial y recóndita: 'Y, sin embargo, sé que estas cartas siguen viajando en el correo, que en cierto sentido aún no me han llegado, y probablemente no lo harán mientras viva. De hecho, puede decirse que estas cartas están desde siempre dirigidas a quien mejor pueda leerlas'. Así, a lo largo de esta correspondencia, inédita hasta ahora en castellano, se descubre un auténtico manifiesto del pensamiento de Henry David Thoreau, que completa e ilumina obras tan fundamentales para la filosofía individualista, antiautoritaria y ecologista como 'Walden' o 'La desobediencia civil'.
Tapa blanda
215 x 140 mm
168 páginas
8415217366
9788415217367

Henry David Thoreau (Massachusetts, 1817-1862) fue agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices, además de ensayista y uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana. Disidente nato, tan completamente convencido de la bondad de la naturaleza como para proclamar un «pensamiento salvaje», se le considera también un pionero de la ecología y de la ética ambientalista. Sin embargo, su auténtico empleo fue, según él mismo se ocupó de recordar, «inspector de ventiscas y diluvios». Su primer libro, Musketaquid, nace de un intenso viaje por los ríos Concord y Merrimack junto a su hermano John. Pero Thoreau quiso experimentar la vida en la naturaleza de forma plena y para ello, el 4 de julio de 1845, Día de la Independencia, se fue a vivir durante dos años a una cabaña en los bosques, donde redactó su obra más conocida, Walden. Años antes se había negado a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. De este hecho nace su ensayo La desobediencia civil, pionero en sus propuestas relativas a la insurrección frente al Estado y la no violencia. Publicó también Cartas a un buscador de sí mismo, una correspondencia lúcida y reveladora, íntima y filosófica, sobre los grandes temas de la existencia cotidiana y la vida salvaje.

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