A orilla del mar, de Jacinto Verdaguer | Poema

    Poema en español
    A orilla del mar


    Sobre alto promontorio que domina 
    las olas de la mar, 
    cuando en el cielo el astro rey declina 
    subo yo a meditar. 
    Al resplandor de aquella luz muriente 
    contemplo mi no-ser; 
    contemplo el mar y el cielo ¡y su grandeza 
    aplasta mi poder! 

    Esas olas, espejos estelares, 
    guardan tantos recuerdos, 
    que hoy me place mirar entre sus aguas 
    los sueños que murieron. 

    Alcé tantos castillos en sus playas 
    que derrumbarse vi, 
    con sus torres y cúpulas altivas 
    de oro, plata y marfil; 

    poemas, ¡ay! que fueron por un tiempo 
    juguetes del azar, 
    pechinas que un instante arroja el agua 
    y vuelve a devorar; 

    bajeles con sus velas que naufragan 
    en un día de mayo, 
    islas de oro que nacen y se borran 
    del sol al primer rayo; 

    ideas que me acortan la existencia 
    robando mi calor, 
    cual ráfaga que llévase la esencia 
    de la marchita flor. 

    Del corazón o de la vida toman 
    las olas que se van; 
    si nada tengo, las que ahora vienen 
    decidme ¿qué querrán? 

    Con las del mar o las del tiempo un día 
    al fondo he de rodar; 
    ¿por qué, por qué, engañosa poesía, 
    mundos me haces crear? 

    ¿Por qué escribir más versos en la arena? 
    Playa del mar del cielo, 
    ¿cuándo podré escribir en tu gran página 
    con estrellas mis versos? 



    • Sobre alto promontorio que domina 
      las olas de la mar, 
      cuando en el cielo el astro rey declina 
      subo yo a meditar. 
      Al resplandor de aquella luz muriente 
      contemplo mi no-ser; 
      contemplo el mar y el cielo ¡y su grandeza 
      aplasta mi poder!