La luz de un laberinto, de Javier Egea | Poema

    Poema en español
    La luz de un laberinto

    Cuando en tardes que sobran las palabras y el día 
    sólo somos tú y yo, cada cual con su espera 
    y sin embargo atados en la misma carrera, 
    en el afán de luz, en la oscura alegría; 

    cuando nada se entiende sino en tu compañía 
    que le pone a los pasos un eco de bandera, 
    cuando ya todo el sueño se curva en tu cadera 
    y sólo en ella crecen velas, barcos, bahía; 

    cuando un día se sabe que pueda ser distinto 
    y se enciende la vida mientras amas y mueres, 
    cuando nada es distinto pero todo se evoca; 

    cuando se pide a un cuerpo la luz de un laberinto 
    y naufragan los días sin saber ni quién eres 
    y me pides silencio con un dedo en la boca.

    • Y la luna 
      Pero no la luna. 
      Federico García Lorca 

       
      Porque la luna. Pero no la luna. 
      Sí los tumbos añiles, sí la vida, 
      el estallido sordo de la espera 
      y la ciudad, el sueño, la otra calle 
      que es un reto de luz. Escucha ahora. 

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