'De omni re scibili', de Joaquín María Bartrina | Poema

 

De omni re scibili

(Sobre todo lo cognoscible)

 

¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos
ya no son para mí,
lo que llama misterios sobrehumanos
el vulgo baladí...

Sólo la ciencia a mi ansiedad responde,
y por la ciencia sé
que no existe ese dios que siempre esconde
el último por qué.

Sé que soy un mamífero bimano
(que no es poco saber)
y sé lo que es el átomo, ese arcano
del ser y del no ser.

Sé que el rubor que enciende las facciones
es sangre arterial;
que las lágrimas son las secreciones
del saco lacrimal;

que la virtud que al bien al hombre inclina
y el vicio, sólo son
partículas de albúmina y fibrina
en corta proporción;

que el genio no es de Dios sagrado emblema,
no, señores, no tal;
el genio es producto del sistema
nervioso cerebral,

y sus creaciones de sin par belleza
sólo están en razón
del fósforo que encierra la cabeza,
¡no de la inspiración!

Amor, misterio, bien definido,
sentimiento, placer…
¡palabrotas vacías de sentido
y sin razón de ser!...

Gozar es tener siempre electrizada
la médula espinal,
y en sí el placer es nada o casi nada,
un óxido, una sal.

¡Y aun dirán de la ciencia que es prosaica!
¿Hay nada, vive Dios
bello como la fórmula algebraica
C = πr²?

¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos
ya no son para mí,
lo que llama misterios sobrehumanos
el vulgo baladí...

Mas ¡ay! que cuando exclamo, satisfecho:
"¡Todo, todo lo sé!"
Siento aquí, en mi interior, dentro mi pecho
un algo… un no sé qué...!

 

Título: De omni re scibili
Autor: Joaquín María Bartrina
Narrador: Francisco Fernández

 

  • De omni re scibili

    ¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos
    ya no son para mí,
    lo que llama misterios sobrehumanos
    el vulgo baladí...
    Sólo la ciencia a mi ansiedad responde,
    y por la ciencia sé
    que no existe ese dios que siempre esconde
    el último por qué.
    ...

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    Alfonsina Storni

    La palabra

    Alfonsina Storni

    Naturaleza: gracias por este don supremo
    del verso, que me diste:
    yo soy la mujer triste
    a quien Caronte ya mostró su remo.
    ¿Qué fuera de mi vida sin la dulce palabra?
    como el óxido labra
    sus arabescos ocres,
    yo me grabé en los hombres, sublimes o mediocres.
    ...

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    Leopoldo Lugones

    La última careta

    Leopoldo Lugones

    La miseria se ríe con sórdida chuleta,
    su perro lazarillo le regala un festín.
    En sus funambulescos calzones va un poeta,
    y en su casaca el huérfano que tiene por delfín.
    El hambre es su pandero, la luna su peseta
    y el tango vagabundo su padre nuestro. Crin
    de león, la corona. Su baldada escopeta
    de lansquenete impávido suda un fogoso hollín.
    ...

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    Rosalía de Castro

    Del mar azul las transparentes olas...

    Rosalía de Castro

    Del mar azul las transparentes olas
    mientras blandas murmuran
    sobre la arena, hasta mis pies rodando,
    tentadoras me besan y me buscan.
    Inquietas lamen de mi planta el borde,
    lánzanme airosas su nevada espuma,
    y pienso que me llaman, que me atraen
    hacia sus salas húmedas.
    ...

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    Alfonsina Storni

    Veinte siglos

    Alfonsina Storni

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...