Cursilina, de Jorge Llopis | Poema

    Poema en español
    Cursilina


    Margarita está frita. ¿Qué tendrá Margarita? 
    Su boquita chiquita se marchita contrita 
    con bostezos de triste e infeliz boquerón. 
    Margarita no dice más que cosas vacías, 
    y al que coge por banda la mitad de los días 
    o le da la tabarra o le atiza un tostón. 

    El crepúsculo dora la discreta persiana; 
    ferroviaria, la tarde con su luz provinciana, 
    en el río se rasca sus narices de añil, 
    y en la calle despierta con rebuznos de establo, 
    se pasea don Lucas, se pasea don Pablo, 
    se pasea don Cosme, se pasea don Gil. 

    Margarita se aburre en su silla de enea; 
    vocinglera, su madre, por la casa pasea, 
    y su padre se toma una caña en el bar. 
    Margarita no tiene pebeteros ni pomos, 
    y en lugar de los sándalos y de los cinamomos, 
    el olor de repollo embalsama su hogar. 

    ¿Piensa acaso en el príncipe de una tierra confusa 
    (Margarita es tontarria, Margarita es obtusa), 
    o en un hombre maduro o en un tierno doncel? 
    ¿O en el rey del boato y la dulce fanfarria 
    (Margarita es obtusa, Margarita es tontarria), 
    que la lleve a los toros de Cacarabanchel? 

    ¡Ay, la pobre muchacha de los senos homófonos, 
    quiere ser una artista y comerse micrófonos, 
    como todo el que piensa que maullar es cantar, 
    y almorzar con caviares y cenar con mariscos, 
    y firmar mil autógrafos, y grabar muchos discos, 
    que a comprar va su padre, el que estaba en el bar 

    !Margarita no tiene refulgentes joyeles, 
    ni dragones rampantes, ni fogosos corceles, 
    ni románticas dueñas de brial y runrún; 
    Margarita no cumple treinta y siete castañas, 
    y ha de darse prisita con truquitos y mañas, 
    si no quiere quedarse a the Valencia’s moon. 

    Y no reina en las tierras del País de las Brumas, 
    ni en los vastos imperios de las Blancas Espumas 
    con sus olas que vienen y sus olas que van. 
    En su vida son pocos los momentos triunfales; 
    solamente fue reina de unos juegos florales, 
    que mantuvo y retuvo, como siempre, Pemán. 

    ¡Oh quién fuera el liróforo que en la noche rechina 
    (Margarita es idiota, Margarita es cretina), 
    mariposa que sueña en un cielo ideal, 
    y si piensa que a tientas va a palpar el nelumbo, 
    al buscarlo sus manos, se le vuelve higo chumbo, 
    que es la máxima gala de la flora local! 

    ¡Calla, calla, monada! -dice el Hada Violante- 
    (Margarita es pesada, Margarita es cargante), 
    en un ocho cilindros llega ya triunfador 
    el gentil financiero que tu amor presentía, 
    don José Iparraguirregorritiechevarría, 
    que maneja «Iberduero», «Marcabril» y «Exterior». 



    • Margarita está frita. ¿Qué tendrá Margarita? 
      Su boquita chiquita se marchita contrita 
      con bostezos de triste e infeliz boquerón. 
      Margarita no dice más que cosas vacías, 
      y al que coge por banda la mitad de los días