Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura.
Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre.
La materia del canto nos lo ha ofrecido el pueblo con su voz. Devolvamos las palabras reunidas a su auténtico dueño.
Quiero ser informado de todo lo que ocurre al más alto nivel Quiero ver a la gente uno por uno Quiero que me amnistíen por todo lo que pienso hacer de ahora en adelante Quiero entrar en los cines sin pagar
Llegan apresurados y nunca dicen para qué ni de dónde proceden y enseguida te piden dos mil francos que casi siempre te han de devolver o te quitan la toalla sin respeto cuando te estás duchando se ponen la colonia los polvos el masaje