habría un par de cosas que decir/ que nadie la lee mucho/ que esos nadie son pocos/ que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/ y con el asunto de comer cada día/se trata de un asunto importante/recuerdo cuando murió de hambre el tío juan/ decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/ pero el problema fue después/ no había plata para el cajón/ y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo el tío juan parecía un pajarito/ los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/ murmuraban que siempre los están molestando/ que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no pajaritos como el tío juan/especialmente porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje hasta el crematorio municipal/ y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/ y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/ el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que les hacía pío-pío en la cabeza/el tío juan era así/le gustaba cantar/ y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/ entró al horno cantando pío-pío/salieron sus cenizas y piaron un rato/ y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza/pero volviendo a la poesía/ los poetas ahora la pasan bastante mal/ nadie los lee mucho/esos nadie son pocos/ el oficio perdió prestigio/para un poeta es cada día más difícil conseguir el amor de una muchacha/ ser candidato a presidente/que algún almacenero le fíe/ que un guerrero haga hazañas para que él las cante/ que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/ y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron las muchachas/los almaceneros/los guerreros/los reyes/ o simplemente los poetas/ o pasaron las dos cosas y es inútil romperse la cabeza pensando en la cuestión/ lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío en las más raras circunstancias/ tío juan después de muerto/yo ahora para que me quierás/
La tarde bajaba por esa calle junto al puerto Con paso lento, balanceándose, llena de olor, Las viejas casas palidecen en tardes como ésta, Nunca es mayor su harapienta melancolía Ni andan más tristes de paredes,
Un hombre deseaba violentamente a una mujer, a unas cuantas personas no les parecía bien, un hombre deseaba locamente volar, a unas cuantas personas les parecía mal, un hombre deseaba ardientemente la Revolución y contra la opinión de la gendarmería