'El pirata', de Lord Byron

URL de Video remoto

Título: El pirata
Autor: Lord Byron
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Sobre las rientes olas del mar azul, donde no hay límites para nuestros pensamientos, donde es libre nuestra alma, tan lejos como nos pueden llevar la brisa y las olas espumosas, contemplad nuestro imperio, ved nuestra patria; allí están nuestros dominios, sin fronteras que lo limiten... Nuestra bandera es un cetro obedecido por cuantos la ven. El movimiento, el tumulto, constituyen el encanto de nuestra salvaje existencia; pasamos de la fatiga al reposo y del reposo a la fatiga, con igual alegría y placer. ¿Quién podrá describirla?... ¡Ah!, no serás tú, esclavo de la molicie a quien las olas alteradas atemorizan, no serás tú, hijo vanidoso de la indolencia y del lujo, que en el suelo no hallas descanso, y para quien el placer no tiene ya atractivos. No; sólo el hombre, cuyo corazón ha palpitado de alegría sobre las ondas revueltas, puede describir las embriagueces, los entusiasmos que agitan a los que marchan errantes sobre esas inmensas llanuras sin senderos. Diga él cómo amamos el combate por el combate mismo, cómo hallamos nuestros placeres en lo que los demás encuentran riesgos; diga con qué ardor buscamos lo que el cobarde evita, y cómo allí, donde las almas tímidas tiemblan, sentimos renovarse nuestras energías, cuando la esperanza, en el fondo de nuestros corazones despierta, nos duplica el valor.

 

 

  • Imagen
    Audiolibro de La divina comedia (Infierno) de Dante Alighieri

    Divina Comedia

    Dante Alighieri

    A mitad del camino de nuestra vida,
    en una selva oscura me encontraba
    porque mi senda había extraviado.

    ¡Cuán penosa cosa es decir cuál era
    esta salvaje selva, áspera y salvaje
    que me vuelve el recuerdo al pensamiento!


  • Imagen
    Audiolibro de Cantar de Mío Cid

    Cantar de Mío Cid

    Anónimo

    Con grande llanto en los ojos, y muy fuerte lamentando,
    la cabeza atrás volvía y quedábase mirando.
    Y vio las puertas abiertas, y cerrojos quebrantados,
    y vacías las alcándaras sin las pieles ni los mantos...


  • Imagen
    Romancero gitano, de Federico García Lorca

    Romancero gitano

    Federico García Lorca

    La luna vino a la fragua
    con su polisón de nardos.
    El niño la mira mira.
    El niño la está mirando.
    En el aire conmovido
    mueve la luna sus brazos
    y enseña, lúbrica y pura,
    sus senos de duro estaño.
    Huye luna, luna, luna.


  • Imagen
    Audiolibro de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda

    20 poemas de amor y una canción desesperada

    Pablo Neruda

    Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
    te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
    Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
    y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

    Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros,
    y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
    Para sobrevivirme te forjé como un arma,
    como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.