'A la mudanza del tiempo', de Luis Carrillo y Sotomayor | Poema

Título: A la mudanza del tiempo
Autor: Luis Carrillo y Sotomayor
Narrador: Francisco Fernández

 

 

A la mudanza del tiempo

 

Aún no exceder su madre el cuello exento
miré de aqueste chopo levantado;
sin brazos le vi y sombra, aún no buscado
por ella el caminante o el aliento.

En su niñez le vi; ya el blando viento
resuena entre sus galas abrazado;
galán está, mas de ellas despojado;
a Enero ha de sufrir rigor violento.

Más veces lo veré, si el alma dura         
al desusado ardor que ciñe el pecho,
pues su muerte su exceso le asegura.     
    
Esto veré: mas en mi ardor deshecho,
ausente de mi pecho tu hermosura,     
no: tal milagro en mí tu rostro ha hecho.

 

  • A la muerte de Lisi

    Altivo intento, sí, pero debido,
    vista amarga intentáis de humor y vacía,
    bien que copioso venza, noche fría,
    tu sagrado silencio su rüido.
    Yace de sueño frío, ay, ya vencido
    aquel divino peso al claro día.
    ¡Grande ausencia amenazas, prenda mía,
    fábula de escarmiento al mundo has sido!
    ...

  • A la mudanza del tiempo

    Aún no exceder su madre el cuello exento
    miré de aqueste chopo levantado;
    sin brazos le vi y sombra, aún no buscado
    por ella el caminante o el aliento.
    En su niñez le vi; ya el blando viento
    resuena entre sus galas abrazado;
    galán está, mas de ellas despojado;
    a Enero ha de sufrir rigor violento.
    ...

  • Francisco de Quevedo

    Retirado en la paz de estos desiertos,
    con pocos, pero doctos libros juntos,
    vivo en conversación con los difuntos
    y escucho con mis ojos a los muertos.
    Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
    o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
    y en músicos callados contrapuntos
    al sueño de la vida hablan despiertos.
    ...

  • Fray Miguel de Guevara

    No me mueve, mi Dios, para quererte
    el cielo que me tienes prometido,
    ni me mueve el infierno tan temido
    para dejar por eso de ofenderte.
    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
    clavado en una cruz y escarnecido,
    muéveme ver tu cuerpo tan herido,
    muévenme tus afrentas y tu muerte.
    ...

  • Francisco de Quevedo

    Pues me hacéis casamentero,
    Ángela de Mondragón,
    escuchad de vuestro esposo
    las grandezas y el valor.
    Él es un Médico honrado,
    por la gracia del Señor,
    que tiene muy buenas letras
    en el cambio y el bolsón.
    ...

  • Francisco de Quevedo

    Madre, yo al oro me humillo,
    él es mi amante y mi amado,
    pues de puro enamorado
    de contino anda amarillo.
    Que pues doblón o sencillo
    hace todo cuanto quiero,
    poderoso caballero
    es don Dinero.
    ...