Yo, poeta decadente, de Manuel Machado | Poema

    Poema en español
    Yo, poeta decadente

    Yo, poeta decadente, 
    español del siglo veinte, 
    que los toros he elogiado, 
    y cantado 
    las golfas y el aguardiente..., 
    y la noche de Madrid, 
    y los rincones impuros, 
    y los vicios más oscuros 
    de estos bisnietos del Cid: 
    de tanta canallería 
    harto estar un poco debo; 
    ya estoy malo, y ya no bebo 
    lo que han dicho que bebía. 

    Porque ya 
    una cosa es la poesía 
    y otra cosa lo que está 
    grabado en el alma mía... 

    Grabado, lugar común. 
    Alma, palabra gastada. 
    Mía... No sabemos nada. 
    Todo es conforme y según.

    • Largas tardes campestres; 
      alamedas rosadas; 
      aire delgado que el aroma apenas 
      sostiene de la acacia; 
      huerto, pinar... Llanuras de oro viejo, 
      azul de la montaña... 
      Esquilas del arambre 
      y balido, sin fin, de la majada, 
      en el silencio claro... 

    • A Rubén Darío 
       
      La hora cárdena... La tarde 
      los velos se va quitando... 
      El velo de oro..., el de plata. 
      La hora cárdena... 
      «Aún es temprano». 

      «Nada veo sino el polvo 
      del camino...» 
      «Aún es temprano». 

    • El médico me manda no escribir más. Renuncio, 
      pues, a ser un Verlaine, un Musset, un D’ Annunzio 
      —¡no que no!—, por la paz de un reposo perfecto, 
      contento de haber sido el vate predilecto 
      de algunas damas y de no pocos galanes, 

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