San Antonio, de Nicanor Parra | Poema

    Poema en español
    San Antonio

    En un rincón de la capilla 
    el eremita se complace 
    en el dolor de las espinas 
    y en el martirio de la carne. 

    A sus pies rotos por la Iluvia 
    caen manzanas materiales 
    y la serpiente de la duda 
    silba detrás de los cristales. 

    Sus labios rojos con el vino 
    de los placeres terrenales 
    ya se desprenden de su boca 
    como coágulos de sangre. 

    Esto no es todo, sus meiillas 
    a la luz negra de la tarde 
    muestran las hondas cicatrices 
    de las espinas genitales. 

    Y en las arrugas de su frente 
    que en el vacío se debate 
    están grabados a porfía 
    los siete vicios capitales. 

    • Los profesores nos volvieron locos 
      a preguntas que no venían al caso 
      cómo se suman números complejos 
      hay o no hay arañas en la luna 
      cómo murió la familia del zar 
      ¿es posible cantar con la boca cerrada? 
      quién le pintó bigotes a la Gioconda 

    • A recorrer me dediqué esta tarde 
      las solitarias calles de mi aldea 
      acompañado por el buen crepúsculo 
      que es el único amigo que me queda. 
      Todo está como entonces, el otoño 
      y su difusa lámpara de niebla, 
      sólo que el tiempo lo ha invadido todo 

    • Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable, 
      sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento, 
      trabajar día y noche para alimentarla y vestirla, 
      llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas, 

    banner cuadrado de Audible
    banner horizontal de Audible