Canción del emigrado, de Adam Zagajewski | Poema

    Poema en español
    Canción del emigrado


    En ciudades ajenas venimos al mundo 
    y las llamamos patria, mas breve es 
    el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres. 
    Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda 
    el gran aro del sol 
    ardiente, a través del cual, como en el circo, 
    salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas 
    contemplamos las obras de viejos maestros 
    y, sin asombro, en añejos cuadros vemos 
    nuestros propios rostros. Habíamos existido 
    antes, e incluso conocíamos el sufrimiento, 
    nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia 
    ortodoxa de París los últimos rusos blancos, 
    encanecidos, rezan a Dios, varios lustros 
    más joven que ellos y, como ellos, 
    impotente. En ciudades ajenas 
    permaneceremos, como los árboles, como las piedras.