El despertar, de Alejandra Pizarnik | Poema

    Poema en español
    El despertar

    a León Ostrov 
     
    Señor 
    La jaula se ha vuelto pájaro 
    y se ha volado 
    y mi corazón está loco 
    porque aúlla a la muerte 
    y sonríe detrás del viento 
    a mis delirios 

    Qué haré con el miedo 
    Qué haré con el miedo 

    Ya no baila la luz en mi sonrisa 
    ni las estaciones queman palomas en mis ideas 
    Mis manos se han desnudado 
    y se han ido donde la muerte 
    enseña a vivir a los muertos 

    Señor 
    El aire me castiga el ser 
    Detrás del aire hay monstruos 
    que beben de mi sangre 

    Es el desastre 
    Es la hora del vacío no vacío 
    Es el instante de poner cerrojo a los labios 
    oír a los condenados gritar 
    contemplar a cada uno de mis nombres 
    ahorcados en la nada. 

    Señor 
    Tengo veinte años 
    También mis ojos tienen veinte años 
    y sin embargo no dicen nada 

    Señor 
    He consumado mi vida en un instante 
    La última inocencia estalló 
    Ahora es nunca o jamás 
    o simplemente fue 

    ¿Cómo no me suicido frente a un espejo 
    y desaparezco para reaparecer en el mar 
    donde un gran barco me esperaría 
    con las luces encendidas? 

    ¿Cómo no me extraigo las venas 
    y hago con ellas una escala 
    para huir al otro lado de la noche? 

    El principio ha dado a luz el final 
    Todo continuará igual 
    Las sonrisas gastadas 
    El interés interesado 
    Las preguntas de piedra en piedra 
    Las gesticulaciones que remedan amor 
    Todo continuará igual 

    Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo 
    porque aún no les enseñaron 
    que ya es demasiado tarde 

    Señor 
    Arroja los féretros de mi sangre 

    Recuerdo mi niñez 
    cuando yo era una anciana 
    Las flores morían en mis manos 
    porque la danza salvaje de la alegría 
    les destruía el corazón 

    Recuerdo las negras mañanas de sol 
    cuando era niña 
    es decir ayer 
    es decir hace siglos 

    Señor 
    La jaula se ha vuelto pájaro 
    y ha devorado mis esperanzas 

    Señor 
    La jaula se ha vuelto pájaro 
    Qué haré con el miedo

    Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, en 1936. Fue hija de un matrimonio de inmigrantes judíos de Europa del Este. A los diecisiete años inició estudios de Filosofía y Periodismo, más tarde se inscribió en la carrera de Letras, que también abandonó. Asistió a clases de pintura en el taller de Juan Batlle Planas y a los diecinueve años publicó su primer libro, La tierra más ajena. A este le siguieron La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde hizo amistad con Julio Cortázar, Octavio Paz y André Pieyre de Mandiargues. Al regresar a Buenos Aires obtuvo el Premio Fondo Nacional de las Artes y la Beca Guggenheim. Alejandra Pizarnik murió a los treinta y seis años tras haber forjado una de las obras más profundas y perdurables del siglo XX.