Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable
O L O R.
Materiales tóxicos.
Y cuando abres la nevera para tomarte un buen vaso de leche, descubres que en el brick pone 'NUEVA LECHE SIN LACTOSA'. Desde luego, esa no es tu leche. Ni, probablemente, la de nadie de por aquí cerca. Bueno, al menos no es de soja.
«Me vi rodeado por una multitud enfervorecida. Los jóvenes se rasgaban las camisetas y gemían. El hielo en sus vasos, el viento en sus gargantas. Se revolcaban sobre una capa de basura de cinco dedos de espesor. Alguien había defecado en las duchas.
Me hubiera gustado escribir la continuación de la historia de la hiedra moribunda. De verdad. Pero ha sido reemplazada por una rolliza planta de Aloe Vera.