Papá ha comprado un pack de cervezas Aloysius. Ochentaypico céntimos el medio litro. Es birra de trigo, negra. Nunca he visto cosa igual. . James Joyce tenía Aloysius como tercer nombre. Tal vez por eso su Retrato del artista adolescente se comprende mucho mejor con un par de pintas de este brebaje en el estómago.
Me quedo frito sobre la colcha. Noche tras noche. Un calcetín cuelga del pie. El otro está en el suelo. La babilla empapa, paulatinamente, la almohada. El flexo sigue encendido. Mi madre suele decir que el día menos pensado saldré ardiendo.
Los cabrones avariciosos del pueblo han talado todos los chopos de la ribera. Ahora, el río fluye calvo a su paso por el municipio. Entre los lugareños se comenta que los mandatarios se han embolsado 100.000 euros con la acción.
Los restos del desayuno acampan sobre el mantel. Ella ha tenido un apretón. Escucho cómo canta una de esas estúpidas canciones de la radio. Su voz ondea desde el cuarto de baño. Y tiene una voz preciosa. Yo juego al Angry Birds con su teléfono.