Otro viaje, de Antonio Machado | Poema

    Poema en español
    Otro viaje

    Ya en los campos de Jaén 
    amanece. Corre el tren 
    por los brillantes rieles, 
    devorando matorrales, 
    alcaceles, 
    terraplenes, pedregales, 
    olivares, caseríos, 
    praderas y cardizales, 
    montes y valles sombríos. 
    Tras la turbia ventanilla, 
    pasa la devanadera 
    del campo de primavera. 
    La luz en el techo brilla 
    de mi vagón de tercera. 
    Entre nubarrones blancos, 
    oro y grana, 
    la niebla de la mañana 
    huyendo por los barrancos. 
    ¡Este insomne sueño mío! 
    ¡Este frío 
    de un amanecer en vela!... 
    Resonante, 
    jadeante, 
    marcha el tren. El campo vuela. 
    Enfrente de mí, un señor 
    sobre su manta dormido; 
    un fraile y un cazador 
    —el perro a sus pies tendido—. 
    Yo contemplo mi equipaje, 
    mi viejo saco de cuero; 
    y recuerdo otro viaje 
    hacia las tierras del Duero. 
    Otro viaje de ayer 
    por la tierra castellana, 
    ¡pinos del amanecer 
    entre Almazán y Quintana! 
    ¡Y alegría 
    de un viajar en compañía! 
    ¡Y la unión 
    que ha roto la muerte un día! 
    ¡Mano fría 
    que aprietas mi corazón! 
    Tren: camina, silba, humea, 
    acarrea 
    tu ejército de vagones, 
    ajetrea 
    maletas y corazones. 
    Soledad, 
    sequedad. 
    Tan pobre me estoy quedando, 
    que ya ni siquiera estoy 
    conmigo, ni sé si voy 
    conmigo a solas viajando.

    Antonio Machado (Sevilla, 1875 - Colliure, 1939) fue el más joven poeta de la generación del 98. Su vida en Madrid y París le llevó a formar parte del círculo de destacados literatos como Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán o Juan Ramón Jiménez. Autor prolífico, se dio a conocer con el poemario Soledades, de marcado carácter modernista, en 1903. Unos años más tarde, en 2912, publicó uno de sus libros más populares, Campos de Castilla. Destacan también, entre otras obras, Nuevas canciones (1914) y Páginas escogidas (1917). Miembro de la Real Academia Española, se exilió al pueblo francés de Colliure tras estallar la guerra civil española. Allí murió y allí descansa su tumba, símbolo del exilio republicano.

    • Es una tarde mustia y desabrida 
      de un otoño sin frutos, en la tierra 
      estéril y raída 
      donde la sombra de un centauro yerra. 
      Por un camino en la árida llanura, 
      entre álamos marchitos, 
      a solas con su sombra y su locura, 
      va el loco hablando a gritos. 

    • Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano, 
      el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas 
      en donde los vencejos anidan en verano 
      y graznan en las noches de invierno las cornejas. 
      Con su frontón al Norte, entre los dos torreones 

    • Vino, sentimiento, guitarra y poesía 
      hacen los cantares de la patria mía. 
      Cantares... 
      Quien dice cantares dice Andalucía. 

      A la sombra fresca de la vieja parra, 
      un mozo moreno rasguea la guitarra... 
      Cantares... 
      Algo que acaricia y algo que desgarra. 

    • Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. 
      Girando en torno a la torre y al caserón solitario, 
      ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, 
      de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. 
      Es una tibia mañana. 

    • Poeta ayer, hoy triste y pobre 
      filósofo trasnochado, 
      tengo en monedas de cobre 
      el oro de ayer cambiado. 

      Sin placer y sin fortuna, 
      pasó como una quimera 
      mi juventud, la primera... 
      la sola, no hay más que una: 
      la de dentro es la de fuera. 

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