La publicación de estos dos poemas es el testimonio de una frustración: no pude escribir la Oda Tropical de acuerdo con el proyecto de hace muchos años. El primer poema no es inédito. Un sentido de secuencia me obliga a publicarlo, considerando esto necesario.
En el primer poema, aludo a Quetzalcóatl, sin nombrarlo, en la anécdota de Chi-Chen Itzá. Es a la mitad de ese trabajo donde hago recuerdo de dos héroes culturales fruto del Trópico: Buda, universal, Quetzalcóatl de nuestra América.
Los dos poemas son una sola imagen con diferentes luces: juventud y madurez.
Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que mas me alucina. Andando una mañana solo por Palestina, algo de mi conciencia con morados colores tomó forma de flor y careció de espinas.