'Fábulas en verso (originales)', de Concepción Arenal

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Título: Fábulas en verso (originales)
Autor: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El sobrio y el glotón

 

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
 
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de enero a enero
débil y enteco el segundo.
 
«¿Por qué -el tragón dijo un día-
comiendo yo mucho más
tú mucho más gordo estás?
No lo comprendo a fe mía.»
 
«Es -le replicó el frugal-
y muy presente lo ten,
porque yo digiero bien,
porque tú digieres mal.»
 
Haga de ésto aplicación
el pedante presumido
si porque mucho ha leído
cree tener instrucción.
 
Y siempre que a juzgar fuere
la regla para sí tome:
no nutre lo que se come
sino lo que se digiere.

 

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    Audiolibro de Cantar de Mío Cid

    Cantar de Mío Cid

    Anónimo

    Con grande llanto en los ojos, y muy fuerte lamentando,
    la cabeza atrás volvía y quedábase mirando.
    Y vio las puertas abiertas, y cerrojos quebrantados,
    y vacías las alcándaras sin las pieles ni los mantos...


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    Audiolibro de Escalas conceptuales, de Álvaro Sarró

    Escalas conceptuales

    Álvaro Sarró

    Pongo el índice sobre el detector.
    Pita.
    Se lo piensa.
    Pita de nuevo.
    "Acceso correcto".
    Soy el número treinta y cuatro.
    Entro en la habitación.En su interior, quince personas a las que únicamente conozco de vista.
    Teclean, se aburren.


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    Audiolibro de La divina comedia (Infierno) de Dante Alighieri

    Divina Comedia

    Dante Alighieri

    A mitad del camino de nuestra vida,
    en una selva oscura me encontraba
    porque mi senda había extraviado.

    ¡Cuán penosa cosa es decir cuál era
    esta salvaje selva, áspera y salvaje
    que me vuelve el recuerdo al pensamiento!


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    Romancero gitano, de Federico García Lorca

    Romancero gitano

    Federico García Lorca

    La luna vino a la fragua
    con su polisón de nardos.
    El niño la mira mira.
    El niño la está mirando.
    En el aire conmovido
    mueve la luna sus brazos
    y enseña, lúbrica y pura,
    sus senos de duro estaño.
    Huye luna, luna, luna.