Concepción Arenal

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Audiolibro de Fábulas en verso, de Concepción Arenal

'Fábulas en verso (originales)', de Concepción Arenal

Título: Fábulas en verso (originales)
Autor: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.

La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de enero a enero
débil y enteco el segundo.



Poemas de Concepción Arenal



  • La pera verde y podrida

    Iba un día con su abuelo
    paseando un colegial,
    y debajo de un peral
    halló una pera en el suelo.
    Mírala, cógela, muerde,
    mas presto arroja el bocado
    que muy podrido de un lado
    estaba, y del otro verde.
    ...




  • El lobo murmurador

    Entre las breñas de un cerro
    un día de gran nevada,
    un lobo a su camarada
    hablábale así de un perro:
    «Es un maldito vecino,
    tan camorrista y cruel
    que, para estar libre de él,
    ya se necesita tino.
    ...




  • El gorrión y la hormiga

    Iba un día cierta hormiga
    del verano en lo más recio,
    sudando a más y mejor,
    camino de su granero.
    Salió al paso y la detuvo
    un gorrión muy atento,
    haciendo una cortesía
    cual pudiera un palaciego.
    ...




  • El río y el arroyo

    Naciendo uno de ella al par
    el otro en remoto suelo,
    un río y un arroyuelo
    llegaban.juntos al mar.
    En ancho cauce y profundo
    turbio corría el primero;
    estrecho, claro y somero
    deslizábase el segundo.
    ..




  • Los dos perros

    Dos perros, uno sapiente
    y otro que nada sabía,
    estaban hablando un día
    de su vida diferente.
    «La mía -dijo el primero-
    está llena de delicias,
    hácenme todos caricias,
    como bien, y cuanto quiero.»
    ...




  • El sobrio y el glotón

    Había en un lugarón
    dos hombres de mucha edad,
    uno de gran sobriedad
    y el otro gran comilón.
    La mejor salud del mundo
    gozaba siempre el primero,
    estando de Enero a Enero
    débil y enteco el segundo.
    ...




  • La rosa y la espina

    Fresca, olorosa, lozana,
    de tentarle muy capaz,
    cogió una rosa un rapaz
    de mayo cierta mañana.
    El triste no imaginó
    que, en objeto así precioso,
    nada hubiera de dañoso,
    y una espina se clavó.
    ...




  • La torre cuadrada

    Habrás lector oído,
    (si no, lo oyes ahora),
    que una torre cuadrada
    por ilusión de óptica,
    al que la ve de lejos
    parécele redonda.
    Lo propio sucedióle
    a juanito carmona,
    ...




  • El mastín y el gallo

    Sabido es de cada cual
    que aún mucho más que el caballo,
    entre los vanos, el gallo
    es vanidoso animal.
    Había en cierto lugar
    uno que el cuello inclinaba
    cuando la puerta pasaba
    por temor de tropezar;
    ...




  • Los dos caballos

    Cuidaba mucho un francés
    dos caballos por su mano;
    era el uno jerezano
    y era el otro cordobés.
    Ambos de ardiente mirada,
    ambos de fuerte resuello,
    grueso y encorvado el cuello,
    la cabeza descarnada.
    ...




  • El murciélago y el ruiseñor

    «¡Oh! Enojosa luz del día!
    ¡Del sol horrible presencia!
    ¡Y cuán dulce la existencia
    sin vosotros gozaría!
    ¡Entonces con libertad
    saliera yo a cualquier hora
    sin huir como hago ahora
    la enemiga claridad!
    ..




  • El espejo y la verdad

    En uno de los viajes
    que tuvo la mala idea
    de hacer no sé con qué objeto
    la Verdad sobre la tierra,
    oyó de un espejo amigo
    sentidas y amargas quejas.
    «¿De qué me sirve -decía-
    que, fiel a tus advertencias,
    ...




  • El aturdido

    De química un profesor,
    porque a su intento convino,
    con espíritu de vino
    la humedece, y sin temor
    a su mano aplica fuego,
    que ardía sin propio daño.
    Y del fenómeno extraño
    la explicación daba luego.
    ...




  • El oso y el lobo

    En la cristalina fuente
    que tan pura el agua lleva
    en su rápida corriente
    y se llama río Deva
    cuando llega al mar potente.
    Y de julio caluroso
    como a las doce del día,
    llegó a beber presuroso
    ...




  • Las dos perras

    Cierto día de verano
    y en la falda de unas sierras,
    en conversación dos perras
    estábanse mano a mano.
    Mastina, joven, valiente
    con los lobos cual ninguna,
    era resuelta la una
    a la par que inteligente.
    ...




  • El pajarero

    En cierto lugar habia
    un ricacho solterón
    con la más rara afición,
    o si se quiere mania.
    Y era pájaros juntar,
    con maña domesticarlos,
    y aun [a] algunos enseñarlos
    palabras a pronunciar.
    ...




  • El cordero con garras de león

    Sintiéndose enferma, vieja,
    y viendo cerca la muerte,
    con harto pesar advierte
    su fin próximo una oveja.
    Y si el momento postrero
    mira con dolor profundo,
    más que por dejar el mundo
    es por su tierno cordero.
    ...




  • El testamento del león

    Cerca se hallaba un león
    de sus dolores postreros,
    y tigres, panteras, lobos,
    todos amigos o deudos.
    Dábanle muy compungidos
    mil inútiles consejos,
    meditando cada cual
    por qué industria o por qué medio
    ...




  • Los gemelos

    Robusta sucesión y numerosa
    recibió el amor propio de los cielos:
    Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
    a riesgo de la vida de la esposa.
    Ella enana, de talla él prodigiosa,
    son los hermanos desde pequeñuelos
    exento de temor uno y recelos,
    otra apocada, débil y medrosa.
    ...




  • El perro hambriento y el harto

    Ello no se sabe cómo,
    un perro de nariz lista
    de una despensa provista
    robó de cerdo un gran lomo.
    De aquellas tajadas tiernas
    llenar la tripa vacía
    pensaba, y se relamía,
    huyendo rabo entre piernas.
    ...




  • El anteojo

    Juan y Pedro, una disputa
    trabaron, estrepitosa,
    sobre si grande una cosa
    era, o si era diminuta.
    La mano en el corazón
    juraban decir verdad
    ambos con sinceridad,
    y uno sólo con razón.
    ...




  • El oso y el reló

    Solía un piamontés
    dar lecciones a un gran oso,
    que por torpe o perezoso
    danzaba mal en dos pies.
    Aunque fácil la lección,
    harto poco adelantaba,
    y el hombre ya se cansaba
    de tanta repetición.
    ...




  • El león enfermo

    Enfermo y gravemente
    de los bosques hallóse el soberano
    LEÓN, como decimos vulgarmente.
    su estómago, hasta allí cual pocos sano,
    ni el más leve sustento digería
    sin dolor infinito,
    aunque su majestad sólo comía
    lechón, tierno cordero, algún cabrito.
    ...




  • Los hijos de Lucía

    Preguntábanle a lucía,
    madre de dos rapazuelos
    iguales, eran gemelos,
    cómo ella los distinguía.
    «Muy fácilmente, a fe mía.»
    «No hallo yo tal diferencia.»
    «La razón, en mi conciencia,
    está al alcance de un niño:
    ...




  • El temple

    «¿Decidme por qué razón
    uno al hierro, otro al acero,
    comparaba D. Antero
    a Nemesio y a León?»
    «Porque con los dos metales
    gran semejanza se advierte:
    uno débil, otro fuerte,
    vinieron al mundo iguales.
    ...




  • Los dos herradores

    Yo conocí un mariscal,
    vulgo albéitar o herrador,
    sempiterno clavador
    de todo pobre animal.
    Lo parece, mas no es cuento:
    tan buena maña se daba
    que los caballos clavaba
    noventa y nueve de ciento.
    ...




  • El vaso roto

    Un chico travieso y tal
    como suelen los más ser,
    por jugar o por correr,
    rompió un vaso de cristal.
    «Era grande, hermoso, claro,
    -suspirando se decía-;
    tan hermoso que, a fe mía,
    hubo de costar bien caro.
    ...




  • El perro y el gato

    Si no hubo malicia o yerro
    de la historia en el relato,
    estábase cierto gato
    mano a mano con un perro.
    Ponderaba entusiasmado
    de su maña en recompensa,
    sus asaltos de despensa
    sus victorias de tejado:
    ...




  • La fuente

    Sostenía Don Cipriano
    que el agua de cierta fuente
    se encontraba más caliente
    en invierno que en verano.
    Quiso su interlocutor
    saber por cuál ilusión
    apariencia de razón
    tenía tamaño error.
    ...




  • Quién a quién

    Un hombre muy chiquitín,
    (la historia su nombre calla),
    medir a otro de gran talla
    se le puso en el magín.
    Encontró una silla a mano,
    mas apartóla con ceño,
    que, al par que endeble y pequeño,
    era mentecato y vano.
    ...




  • La corza y la raposa

    Tras una larga camorra
    con mastines y sabuesos,
    molidas hasta los huesos
    una corza y una zorra,
    y a la débil claridad
    oue despedía la luna,
    de su precaria fortuna
    hablaban con gravedad.
    ...




  • Los sentidos

    «Trabajé ayer con ahínco
    los sentidos por contar:
    oír, oler y gustar,
    tocar y ver son los cinco.
    Mi maestro d. Fortún,
    asegura que no hay mas;
    papá ¿decirme querrás
    dónde coloco el común?»
    ..




  • El daguerotipo y la pintura

    Orgullosa la pintura
    al daguerotipo dijo:
    «Por más que te empeñes, hijo,
    no llegarás a mi altura.
    Al vulgo retratarás,
    que al vulgo desdeño yo,
    pero a la gente de pro,
    a los príncipes, jamás.
    ...




  • La verdad en la feria

    Polvos de no envejecer
    pregonaba en una feria
    un hombre de mejor traza
    que tienen por común regla
    los que a explotar se dedican
    la credulidad ajena.
    Unos por ver cómo miente,
    otros por ver qué revela,
    ...




  • El hierro y el topacio

    «¿Por qué tan preciso al mundo,
    -dijo el hierro amostazado-,
    soy menos que tú pagado
    y excito desdén profundo?
    Ni cabaña ni palacio
    existir puede sin mi;
    ¿tú para qué sirves, di?»
    Y le respondió el topacio:
    ...




  • Las dos raposas

    Iban, a fuer de hambrientas, cavilosas
    con alguna inquietud y más galvana
    de julio caluroso una mañana,
    muy cerca de una aldea dos raposas.
    Tenía la una de ellas brava traza,
    equívocas maneras y gazmoñas;
    pero entrambas a dos eran bisoñas
    en el arte difícil de la caza.
    ...




  • El jugador grave

    En amor y compañía,
    con numerosos testigos,
    dos hombres, no sé si amigos,
    estaban jugando un día.
    Y a ti, que vas a escuchar
    el cuento, diré de paso,
    por ser cosa que hace al caso,
    que no era juego de azar.
    ...




  • El chaparrón de las truchas

    Había en una ocasión
    en casa de cierto conde
    que vive yo no sé dónde,
    numerosa reunión.
    Por costumbre que a ley pasa
    y en verdad muy racional,
    a las once, cada cual
    retirábase a su casa.
    ...




  • Los cumplimientos

    Un mozalbete espigado
    de los que ha tiempo gallean,
    pero tan corto de genio
    como era largo de piernas,
    su invencible encogimiento
    sentía sobremanera.
    No es que era lerdo el rapaz,
    distinguíase en las letras,
    ...




  • El vidrio y el brillante

    En el punto culminante
    de una corona imperial,
    un pedazo de cristal
    tenido fue por brillante.
    Y de precio muy subido
    estaba en un muladar
    un brillante, que apreciar
    ninguno había sabido.
    ...




  • El párroco y sus feligreses

    Un pueblo que, según dice la historia,
    se halla en el interior de andalucía
    padeció, como de otra no hay memoria,,
    una horrible sequía.
    Consternada la gente
    mira el campo asolado,
    y si el agua no acude de contado
    la mejor finca de aquel pingüe suelo
    ...




  • El retratista

    Quiso retratarse un tuerto,
    llamó al efecto a un pintor,
    y no tuvo el buen señor
    en verdad, muy buen acierto.
    Retratóle de perfil
    del lado del ojo sano,
    y el hombre le dijo: «Hermano,
    este no es Mateo Gil.
    ...




  • El cálculo

    Jacinto el estudiante,
    dispuesto, vivaracho,
    excelente muchacho,
    era un poco pedante.
    Un día que a saltar
    con más afán se esfuerza,
    ocúrrele la fuerza
    del salto calcular.
    ...




  • El artista y el artesano

    Murió, yo no sé en qué parte.
    Un escultor afamado,
    muy digno de ser contado
    entre los genios del arte.
    Vendió al punto el heredero
    sus estatuas de más precio;
    la más bella compró un necio
    escultor muy chapucero.
    ...




  • El jugador afortunado

    Con indecible alegría
    tuvo un joven la noticia
    de que la suerte propicia
    le premió en la lotería.
    Toma en duros un millón,
    lleva a su padre el dinero,
    que en tono grave y severo
    dale esta santa lección:
    ...




  • Los monos fabricantes

    Dos monos allá en Tetuán,
    personas muy principales,
    eran en todo rivales
    y en todo con grande afán.
    Dioles la rivalidad
    por hacerse, a estos señores,
    de la industria protectores
    con pública utilidad.
    ...




  • Los monos arquitectos

    De monos una cuadrilla
    gentes todas principales,
    quiso sentar sus reales
    en un pueblo de Castilla.
    No se sabe a punto fijo
    el objeto del viaje,
    pero un grave personaje
    hablando del caso, dijo:
    ...




  • Los náufragos

    Una venturosa tropa
    de activos aventureros,
    después de allegar dineros,
    daba la vuelta hacia Europa.
    Uno con menos vehemencia
    se afanó por juntar oro,
    buscando ansioso el tesoro
    que instrucción se llama y ciencia.
    ...




  • El oso acusado por el buey y...

    Dio en ser carnívoro un oso
    y tanto daño causó
    que en breve se le formó
    un proceso ruidoso.
    Fijó en breye el tribunal
    para ver su causa día;
    un lobo le defendía
    y era un manso buey fiscal.
    ...




  • La parcialidad

    Por los relieves de un plato,
    resto de una gran merienda,
    armaron brava contienda
    un perro chico y un gato.
    El perro anterioridad
    alega de posesión,
    y alegaba con razón,
    que era la pura verdad.
    ...