'Los náufragos', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: Los náufragos
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Los náufragos

 

Una venturosa tropa
de activos aventureros,
después de allegar dineros,
daba la vuelta hacia Europa.
 
Uno con menos vehemencia
se afanó por juntar oro,
buscando ansioso el tesoro
que instrucción se llama y ciencia.
 
La extraña resolución
reprueban sus camaradas,
llamándole a carcajadas
por mote, D. Excepción.
 
Como en casos semejantes
sucederá al que así obre,
él volvió instruido y pobre,
ellos ricos e ignorantes.
 
dice un presencial testigo
que aquella hueste opulenta
en un buque por su cuenta
su haber embarcó consigo.
 
Y que a gran proximidad
del patrio y querido suelo,
de nubes se cubre el cielo
y ruge la tempestad.
 
Las olas embravecidas
lanzan la nave a una roca
y con fatiga no poca
los hombres salvan sus vidas.
 
De aquel peligro en presencia
dejan todo su tesoro,
los que eran ricos en oro;
nada el que era rico en ciencia.
 
Este encuéntrase al momento
medios de vivir honrosos
ellos por los vergonzosos
hallan apenas sustento.
 
En época depravada
por el culto del metal,
presentar ejemplo tal
se juzgará inocentada.
 
Pero en época ninguna
es razón cifrar el bien
en lo que el menor vaivén
arrastra de la fortuna.
 
Y el que de ello está en edad
formar procure en sí mismo
un tesoro que al abismo,
no lance la tempestad.

 

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
..

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Concepción Arenal

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
..

Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo...

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
...

Manuel Flores

Un beso nada más

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía,
un sólo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos me mataría.
¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
en mi alma derramándose, la embriaga;
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.
...