'Los gemelos', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: Los gemelos
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Los gemelos

 
Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
 
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
 
Júpiter, que observó en los dos hermanos
el carácter, la fuerza y proporciones,
dijo: «Que en mis dominios soberanos
 
haya dos razonables divisiones:
tú, Vanidad, inspira a los medianos,
y tú, Orgullo, a los grandes corazones.»

 

El vidrio y el brillante

En el punto culminante
de una corona imperial,
un pedazo de cristal
tenido fue por brillante.
Y de precio muy subido
estaba en un muladar
un brillante, que apreciar
ninguno había sabido.
...

El gorrión y la hormiga

Iba un día cierta hormiga
del verano en lo más recio,
sudando a más y mejor,
camino de su granero.
Salió al paso y la detuvo
un gorrión muy atento,
haciendo una cortesía
cual pudiera un palaciego.
...

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

Manuel Acuña

A la patria

Ante el recuerdo bendito
de aquella noche sagrada
en que la patria alherrojada
rompió al fin su esclavitud;
ante la dulce memoria
de aquella hora y de aquel día,
yo siento que en el alma mía
canta algo como un laúd.
...

Concepción Arenal

El vidrio y el brillante

En el punto culminante
de una corona imperial,
un pedazo de cristal
tenido fue por brillante.
Y de precio muy subido
estaba en un muladar
un brillante, que apreciar
ninguno había sabido.
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Juan Meléndez Valdés

Letrilla a unos lindos ojos

Tus lindos ojuelos
me matan de amor.
Ora vagos giren,
o párense atentos,
o miren exentos,
o lánguidos miren,
o injustos se aíren,
culpando mi ardor,
...

Manuel José Quintana

A España después de la revolución de marzo

¿Qué era, decidme, la nación que un día
reina del mundo proclamó el destino,
la que a todas las zonas extendía
su cetro de oro y su blasón divino?
Volábase a occidente,
y el vasto mar Atlántico sembrado
se hallaba de su gloria y su fortuna.
Do quiera España: en el preciado seno
...