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'Los dos caballos', de Concepción Arenal | Poema

Título: Los dos caballos
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Los dos caballos

 

Cuidaba mucho un francés
dos caballos por su mano;
era el uno jerezano
y era el otro cordobés.
 
Ambos de ardiente mirada,
ambos de fuerte resuello,
grueso y encorvado el cuello,
la cabeza descarnada.
 
Era tanta su apostura
que yo afirmo sin recelo
pudieran ser el modelo
de pablo en la fiel pintura.
 
Tenía el cordobés ya
dada, y con bastante esmero,
la instrucción de picadero
que a un buen caballo se da.
 
Corbetas, saltos atrás,
con soltura bracear,
paso de posta, trotar,
gran galope y nada más.
 
Educado el jerezano
con destreza y tino raro
bailaba, saltaba un aro,
respondía con la mano.
 
Y no con poca sorpresa,
justo el público aplaudió
cuando la polca bailó
y cuando comió a la mesa.
 
Otras mil habilidades
hacía que no refiero,
ganando muy buen dinero
por villas, y por ciudades.
 
En una sola (su nombre ignoro)
quísole un inglés comprar
y por él llegaba a dar
cantidad, y grande, de oro.
 
Hizo instancias el inglés
pero el amo resistía,
ofreciendo si quería
más barato el cordobés.
 
«Ya podéis -dijo el britano-,
pues de los dos animales
más que el cordobés reales
duros vale el jerezano.»
 
«¡Pardiez, singular ajuste!
-dijo al verlo un mozalbete
boquirrubio y regordete
de pocos años y fuste-.
 
¡Linda idea! Padre mío,
si son estos animales
absolutamente iguales
en hermosura y en brío.
 
¿Será cuerdo y oportuno
o una solemne sandez
por llevarse el de jerez
ofrecer veinte por uno?
 
El mismo pelo y alzada,
el mismo cuello encorvado...»
«Hijo, el uno está educado
y el otro no sabe nada.
 
Al hacer la tasación
del valor de cada cual
olvidaste, y haces mal,
de apreciar la educación.
 
Parangón apenas cabe,
de escucharlo no te asombres,
en caballos como en hombres
entre quien ignora y sabe.
 
La proporción que has oído
no es ni con mucho bastante,
si vale uno el ignorante
vale mil el instruido.»

 

  • El temple

    «¿Decidme por qué razón
    uno al hierro, otro al acero,
    comparaba D. Antero
    a Nemesio y a León?»
    «Porque con los dos metales
    gran semejanza se advierte:
    uno débil, otro fuerte,
    vinieron al mundo iguales.
    ...

  • El sobrio y el glotón

    Había en un lugarón
    dos hombres de mucha edad,
    uno de gran sobriedad
    y el otro gran comilón.
    La mejor salud del mundo
    gozaba siempre el primero,
    estando de Enero a Enero
    débil y enteco el segundo.
    ...

  • El pajarero

    En cierto lugar habia
    un ricacho solterón
    con la más rara afición,
    o si se quiere mania.
    Y era pájaros juntar,
    con maña domesticarlos,
    y aun [a] algunos enseñarlos
    palabras a pronunciar.
    ...

  • El mastín y el gallo

    Sabido es de cada cual
    que aún mucho más que el caballo,
    entre los vanos, el gallo
    es vanidoso animal.
    Había en cierto lugar
    uno que el cuello inclinaba
    cuando la puerta pasaba
    por temor de tropezar;
    ...

  • Imagen
    Alfonsina Storni

    Hombre pequeñito

    Alfonsina Storni

    Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
    Suelta a tu canario que quiere volar...
    Yo soy el canario, hombre pequeñito,
    déjame saltar.
    Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
    hombre pequeñito que jaula me das.
    Digo pequeñito porque no me entiendes,
    ni me entenderás.
    ...

  • Imagen
    Rosalía de Castro

    Del mar azul las transparentes olas...

    Rosalía de Castro

    Del mar azul las transparentes olas
    mientras blandas murmuran
    sobre la arena, hasta mis pies rodando,
    tentadoras me besan y me buscan.
    Inquietas lamen de mi planta el borde,
    lánzanme airosas su nevada espuma,
    y pienso que me llaman, que me atraen
    hacia sus salas húmedas.
    ...

  • Imagen
    Manuel Acuña

    A la patria

    Manuel Acuña

    Ante el recuerdo bendito
    de aquella noche sagrada
    en que la patria alherrojada
    rompió al fin su esclavitud;
    ante la dulce memoria
    de aquella hora y de aquel día,
    yo siento que en el alma mía
    canta algo como un laúd.
    ...

  • Imagen
    Alfonsina Storni

    Veinte siglos

    Alfonsina Storni

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...