'Las dos perras', de Concepción Arenal | Poema

Título: Las dos perras
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Las dos perras

 
Cierto día de verano
y en la falda de unas sierras,
en conversación dos perras
estábanse mano a mano.
 
Mastina, joven, valiente
con los lobos cual ninguna,
era resuelta la una
a la par que inteligente.
 
Largo hocico y mala traza
tenía su compañera,
mestiza, y que no dijera
el mismo Buffon su raza.
 
Con los perros acontece
cual con hombre o con mujer:
no siempre es fácil saber
a qué casta pertenece.
 
Digo que en coversación
estaban los animales,
y entre otras cosas formales,
trataron de educación.
 
«Barato, paciente y diestro,
para que enseñe a mi hijo,
busco -la mastina dijo-
hace días un maestro.»
 
«¡Un maestro! ¡Tú estás loca!
-le replicó la mestiza-;
mira a ver si descuatiza
un cabrito con la boca.
 
Si con un lobo la lucha
puede fuerte sostener
y las vacas defender.
Lo demás es paparrucha.
 
Yo nada enseño a los míos
y ellos saben muy bastante;
es idea extravagante
dar en tales desvaríos.
 
Y es locura ese tu celo
excesivo, aun para madre;
como ha vivido su padre
vivan, y como su abuelo.
 
Más cuerda te creí; ¡bah!
Deja tamaña quimera
que si ello hacerse pudiera
otro lo hubiera hecho ya.
 
Lo que nadie osó intentar
¿quién intentar imagina?»
«Ello -dijo la mastina-,
por alguno ha de empezar.
 
Y cierto vale la pena
de buscar cosa mejor,
que la vida de un pastor,
no es a la verdad muy buena.
 
Siempre por breñas y cerros,
mucho lobo y poco pan,
no dice mal el refrán
que dice: "vida de perros".
 
¡Cuán distinta la existencia
fuera de un perro instruido!
Carne, pescado, embutido,
leche y queso con frecuencia.
 
Y grandes comodidades
de cama y habitación,
con la sola obligación
de hacer sus habilidades.»
 
«¡Cómo deliras!» «¿Por qué?»
«Eso que diciendo estás
cierto no será jamás. »
«¿La razón?» «Que nunca fue.»
 
«¿Y si fuese?» «¡Bah!, patrañas;
digo que es linda ocurrencia.»
«Pues con toda tu prudencia
amiga mía, te engañas.
 
Sé de un perro que trabaja
de su amo en la compañia,
y juega a la lotería
y también a la baraja.
 
Entre más de cuatrocientas
personas, mira uno el amo,
y él corre y le lleva un ramo,
y adivina y echa cuentas.
 
El hambre le es conocida
sólo por los demás canes;
para otros llena de afanes,
es dulce para él la vida.
 
Con esto su merced vea
cómo el juicio no he perdido,
y como el que no haya sido
no es razón de que no sea
 
Como esta perra mestiza,
¿quién no ha visto algún varón
con su inflexible razón
y con su ciencia postiza?
 
Si mediano o mediania
tuviera que definir,
como tengo de morir
a si lo definiría:
 
mediano, cierto animal
que se dice pensador,
para quien innovador
y loco o necio es igual.

 

  • El temple

    «¿Decidme por qué razón
    uno al hierro, otro al acero,
    comparaba D. Antero
    a Nemesio y a León?»
    «Porque con los dos metales
    gran semejanza se advierte:
    uno débil, otro fuerte,
    vinieron al mundo iguales.
    ...

  • El sobrio y el glotón

    Había en un lugarón
    dos hombres de mucha edad,
    uno de gran sobriedad
    y el otro gran comilón.
    La mejor salud del mundo
    gozaba siempre el primero,
    estando de Enero a Enero
    débil y enteco el segundo.
    ...

  • El pajarero

    En cierto lugar habia
    un ricacho solterón
    con la más rara afición,
    o si se quiere mania.
    Y era pájaros juntar,
    con maña domesticarlos,
    y aun [a] algunos enseñarlos
    palabras a pronunciar.
    ...

  • El mastín y el gallo

    Sabido es de cada cual
    que aún mucho más que el caballo,
    entre los vanos, el gallo
    es vanidoso animal.
    Había en cierto lugar
    uno que el cuello inclinaba
    cuando la puerta pasaba
    por temor de tropezar;
    ...

  • Alfonsina Storni

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...

  • Rosalía de Castro

    Su ciega y loca fantasía corrió arrastrada por el vértigo,
    tal como arrastra las arenas el huracán en el desierto.
    Y cual halcón que cae herido en la laguna pestilente,
    cayó en el cieno de la vida, rotas las alas para siempre.
    Mas aun sin alas cree o sueña que cruza el aire, los espacios,
    y aun entre el lodo se ve limpio, cual de la nieve el copo blanco.
    No maldigáis del que, ya ebrio, corre a beber con nuevo afán;
    su eterna sed es quien le lleva hacia la fuente abrasadora,
    ...

  • Manuel Flores

    Bésame con el beso de tu boca,
    cariñosa mitad del alma mía,
    un sólo beso el corazón invoca,
    que la dicha de dos me mataría.
    ¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
    en mi alma derramándose, la embriaga;
    y mi alma por tu beso se consume
    y por mis labios impaciente vaga.
    ...

  • José Asunción Silva

    Una noche
    una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
    Una noche
    en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
    a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
    muda y pálida
    como si un presentimiento de amarguras infinitas,
    ...