'Los dos herradores', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: Los dos herradores
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Los dos herradores

 

Yo conocí un mariscal,
vulgo albéitar o herrador,
sempiterno clavador
de todo pobre animal.
 
Lo parece, mas no es cuento:
tan buena maña se daba
que los caballos clavaba
noventa y nueve de ciento.
 
Era antiguo en el lugar,
y había en la vecindad
un mozo de habilidad
que acababa de llegar.
 
Pasaron dos viajeros
cuyas dos cabalgaduras
venían sin herraduras
en los remos delanteros.
 
Infórmanse de un vecino
que les da cuenta cabal
del antiguo mariscal,
y del que hace poco vino.
 
«El viejo es malo en verdad,
el otro no se ha estrenado;
varios me han asegurado
que es mozo de habilidad.»
 
«Con él voy -dijo Perico-,
que siendo el otro tan lerdo
en probar ¿qué diablos pierdo?
¿Tú qué piensas hacer, chico?»
 
«Lo que es razón he de hacer,
-Andrés replicó atrevido-.
Vale más mal conocido
que bueno por conocer.»
 
Y diciendo esta sandez
vase al viejo sin demora;
al cabo de media hora
pónense en marcha otra vez.
 
Vuela de Perico el jaco,
a poco, dícele Andrés;
«Esta cojea, ¿no ves?»
«Sí, por vida del dios Baco.»
 
Y era tan urgente el caso
que, antes de andar media legua,
clavada la pobre yegua
no podía dar un paso.
 
«Me alegro, por San Beltrán,
-exclamó Pedro con risa-
vete ahora, si tienes prisa.
Caballero en tu refrán.
 
Cuando el refrán es prudente
yo como nadie le aprecio,
mas de los que están en necio
me río bonitamente.
 
Y creo razón tener
cuando siempre he preferido
a lo malo conocido
lo bueno por conocer.
»

 

El párroco y sus feligreses

Un pueblo que, según dice la historia,
se halla en el interior de andalucía
padeció, como de otra no hay memoria,,
una horrible sequía.
Consternada la gente
mira el campo asolado,
y si el agua no acude de contado
la mejor finca de aquel pingüe suelo
...

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo...

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
...

Concepción Arenal

El párroco y sus feligreses

Un pueblo que, según dice la historia,
se halla en el interior de andalucía
padeció, como de otra no hay memoria,,
una horrible sequía.
Consternada la gente
mira el campo asolado,
y si el agua no acude de contado
la mejor finca de aquel pingüe suelo
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Manuel Acuña

A la patria

Ante el recuerdo bendito
de aquella noche sagrada
en que la patria alherrojada
rompió al fin su esclavitud;
ante la dulce memoria
de aquella hora y de aquel día,
yo siento que en el alma mía
canta algo como un laúd.
...