'El espejo y la verdad', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: El espejo y la verdad
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El espejo y la verdad

 

En uno de los viajes
que tuvo la mala idea
de hacer no sé con qué objeto
la verdad sobre la tierra,
oyó de un espejo amigo
sentidas y amargas quejas.
«¿De qué me sirve -decía-
que, fiel a tus advertencias,
repita forma y colores
con semejanza perfecta,
lo mismo al pobre mendigo
y al que nada en la opulencia,
al labrador y al herrero
como a los reyes y reinas,
y diga la verdad pura
sin rodeos ni cautelas?
Vanse de mí satisfechos
aunque increíble parezca,
igualmente los hermosos
que los de horrible presencia.
Digo a un viejo: «Esa peluca
se ve desde media legua.»
Y él va muy hueco pensando
«Nadie que es peluca acierta.»
Dígole: «Tienes arrugas»,
a una remilgada vieja,
y ella piensa allá entre sí:
«Pues tengo la cara tersa.»
Pónese el chato narices,
otro va y se las cercena,
el gordo se quita carnes,
el que es flaco las aumenta,
multiplícase el pequeño,
el que es muy alto se resta,
y, en fin, a ninguno he oido
«¡Qué feo soy!» o «¡Qué fea!»
Si algún remedio eficaz
no buscas de esta epidemia,
teme que tu santo imperio
del mundo desaparezca.»
«No -respondió la Verdad
con la faz grave y serena-
mi dominación es justa
y será por eso eterna.
Si tal vez por excepción
se sustrae el hombre a ella,
esta excepción que te irrita
casos hay en que aprovecha.
Di: ¿si sordo el amor propio
a tus verdades no fuera,
cómo se consolarían
los horribles y las feas?
¿Qué mal hay si va una joven
muy erguida y satisfecha,
su fealdad ostentando
como si fuera belleza?
¡Es ridícula! ¿Qué importa
siempre que dichosa sea?
Abunda la vanidad
porque el mérito escasea,
y en paz vive cada cual
ignorando su miseria.»
Al ver un ente risible
que hueco se pavonea,
más vano por sus defectos
que otros hay con sus bellezas,
los sabios de brocha gorda
el absurdo cacarean,
y el hombre bueno y prudente
bendice a la Providencia.

 

Los gemelos

Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
...

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
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El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
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Rosalía de Castro

Hora tras hora, día tras día...

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
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Concepción Arenal

Los gemelos

Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
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José de Espronceda

Canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín.
...

Rosalía de Castro

Cuando sopla el norte duro...

Cuando sopla el Norte duro
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi puerta
flacos, desnudos y hambrientos,
el frío hiela mi espíritu,
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda,
al verles ir sin consuelo,
...