'El perro hambriento y el harto', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: El perro hambriento y el harto
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El perro hambriento y el harto

 

Ello no se sabe cómo,
un perro de nariz lista
de una despensa provista
robó de cerdo un gran lomo.
 
De aquellas tajadas tiernas
llenar la tripa vacía
pensaba, y se relamía,
huyendo rabo entre piernas.
 
Cuando en paraje se vio,
seguro, a su parecer,
ansioso empezó a comer;
y un amigo que le vio,
 
perro de una solterona,
que harto por demás estaba,
dormía en cama y pasaba
la vida más regalona,
 
viendo con qué buena gana
cuenta iba a dar de su presa,
dijo: «Veo con sorpresa
que no piensas en mañana.
 
Comes hasta reventar
y es bien absurdo, a fe mía,
sabiendo que al otro día
no tienes para almorzar.
 
Un poco de sobriedad
cual perro avisado ten;
mañana te sabrá bien
encontrar la otra mitad.»
 
«Quien tal absurdo aconseja
y en ese tono tan grave
-respondió el otro- no sabe
lo que puede el hambre añeja.
 
Al que desde la niñez
la tripa vacía tenga,
no hay cosa que le contenga
si puede hartarse una vez.
 
Vicio se llame o delito
es más fácil, en verdad,
sufrir la necesidad,
que enfrenar el apetito.»  
 
«Fuera -dijo el regalón-
insistir tiempo perdido;
eres perro envilecido
digno de tu condíción.»  
 
diciendo esto se alejó.
A poco murió su ama
y ni regalos ni cama,
ni aun qué comer encontró.
 
Tras muchos días hambriento
logró hacer una gran presa,
y dándose a comer priesa
devoróla en un momento.
 
El otro que fue testigo
de su gran voracidad,
díjole: «¿Y la sobriedad
que predicabas, amigo?»
 
«¡Ah! -replicó el consejero-,
muy necio fui, bien lo sé,
cuando de males hablé
que yo no sentí primero.»
 
Es tan común como injusto
de un cuitado al ver la pena,
«Su conducta no fue buena»
exclamar con ceño adusto.
 
Tu que así airado repruebas,
que acusas con acritud,
dime, ¿tu austera virtud
ha sufrido muchas pruebas?
 
Tú que exiges heroísmo,
que juzgas con tal rigor,
¿fueras acaso mejor
viéndote en el caso mismo?
 
No condenes con dureza
creyéndole pervertido
al mísero que ha sufrido
la desgracia y la pobreza.
 
Y cuando tu fallo des
no te olvides de una cosa:
que es la culpa muy dudosa
y que el dolor no lo es.
 
Casi siempre es injusticia
la austera severidad,
y la dulce caridad
es casi siempre justicia.

 

Los gemelos

Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
...

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

Rosalía de Castro

Hora tras hora, día tras día...

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
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Concepción Arenal

Los gemelos

Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
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José de Espronceda

Canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín.
...

Rosalía de Castro

Cuando sopla el norte duro...

Cuando sopla el Norte duro
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi puerta
flacos, desnudos y hambrientos,
el frío hiela mi espíritu,
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda,
al verles ir sin consuelo,
...