'La fuente', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: La fuente
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

La fuente

 

Sostenía Don Cipriano
que el agua de cierta fuente
se encontraba más caliente
en invierno que en verano.
 
Quiso su interlocutor
saber por cuál ilusión
apariencia de razón
tenía tamaño error.
 
«Si la mano en el estío
-gravemente respondió-
mete V. cual meto yo,
verá qué terrible frío.
 
Si un día de invierno crudo
repite la operación,
de calor grata impresión
sentirá.» «De ello no dudo.
 
Refiriéndose a la mano,
grande el error ser debía
estando en invierno fría
y caliente en el verano.
 
Sabiendo vuestra prudencia,
paréceme sorprendente
que atribuyáis a la fuente
y no a vos la diferencia.»
 
Sólido fue el argumento,
mas aún así no bastó;
como dicen, no cayó
el hombre de su jumento.
 
Hasta que en julio y enero,
el termómetro aplicando
y al buen sentido apelando
salió de su error primero.
 
No miremos con desprecio,
aunque el caso nos asombre,
la razón de este buen hombre;
no era, ni con mucho, un necio.
 
Pero arraigado y profundo
está en todos cierto vicio,
y es, al formular un juicio,
hacerse el centro del mundo.
 
Convertirnos en medida
que a todos se ha de aplicar,
y vida y razón juzgar
por nuestra razón y vida;
 
trasformar las sensaciones,
como el héroe de este cuento,
en apoyo y fundamento
de extraviadas opiniones.
 
Pensemos que, al juzgar mal
con propio y ajeno daño,
para enmendar el engaño
no hay termómetro moral.

 

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

El mastín y el gallo

Sabido es de cada cual
que aún mucho más que el caballo,
entre los vanos, el gallo
es vanidoso animal.
Había en cierto lugar
uno que el cuello inclinaba
cuando la puerta pasaba
por temor de tropezar;
...

Manuel Flores

Un beso nada más

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía,
un sólo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos me mataría.
¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
en mi alma derramándose, la embriaga;
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo...

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
...

Concepción Arenal

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
..