'El cordero con garras de león', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: El cordero con garras de león
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El cordero con garras de león

 

Sintiéndose enferma, vieja,
y viendo cerca la muerte,
con harto pesar advierte
su fin próximo una oveja.
 
Y si el momento postrero
mira con dolor profundo,
más que por dejar el mundo
es por su tierno cordero.
 
«De los peligros el nombre
-dice- ignoras, pobre bobo;
lo que es el hambre en el lobo
y lo que es gula en el hombre.
 
Mas yo sé dónde te dejo
y poco en la suerte espero,
pues como el rey, el carnero
rara vez muere el viejo.»
 
Afligida y pesarosa
inclina la triste frente,
mas le ocurre de repente
una idea luminosa.
 
«¡Idea de salvación!
¡Consuelo a mal tan acerbo!
-exclama-; ¡si yo conservo
las garras de un gran león!
 
¡Ah! Mi corazón predijo
cuando las oculté un día
que con ellas dar podría
defensa a mi pobre hijo!»
 
Hace un esfuerzo postrero,
las busca en pocos instantes,
y a la manera de guantes
se las coloca al cordero.
 
Sale el pobrete a campaña
y, aunque tarde, echa de ver
que en quererle defender
así, su madre se engaña.
 
Vese tan embarazado
con las garras para andar
que, aún queriéndolo evitar,
quédase atrás rezagado.
 
Y cuando su madre, llena
de dulce consuelo, expira
porque seguro le mira,
sirve a los lobos de cena.
 
Que si el maternal amor
por disculpable quimera
le dio las garras de fiera,
no la fuerza ni el valor.
 
Siempre un éxito fatal
guarda la naturaleza
al que incurre en la torpeza
de olvidar su natural.
 
En llegando la ocasión,
el más vano y altanero
hará lo que hizo el cordero
con las garras del león.

 

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

El mastín y el gallo

Sabido es de cada cual
que aún mucho más que el caballo,
entre los vanos, el gallo
es vanidoso animal.
Había en cierto lugar
uno que el cuello inclinaba
cuando la puerta pasaba
por temor de tropezar;
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Manuel Flores

Un beso nada más

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía,
un sólo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos me mataría.
¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
en mi alma derramándose, la embriaga;
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.
...

Rosalía de Castro

Hora tras hora, día tras día...

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
...

Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo...

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
...