'El aturdido', de Concepción Arenal | Poema 🎧📚

Título: El aturdido
Autora: Concepción Arenal
Narrador: Francisco Fernández

 

 

El aturdido

 
De química un profesor,
porque a su intento convino,
con espíritu de vino
la humedece, y sin temor
 
a su mano aplica fuego,
que ardía sin propio daño.
Y del fenómeno extraño
la explicación daba luego.
 
Violo un mozo casquivano
que la explicación no oyó,
y lo propio ejecutó
mojando en agua la mano.
 
Demás está el afirmar
que se abrasó el mentecato;
vino el padre a poco rato
y le oyó así lamentar:
 
«¡Oh! ¡Qué terrible dolor!;
ved cómo tengo el pellejo;
por seguir vuestro consejo
esto me pasa, señor.»  
 
«¿Mi consejo por seguir?»
-díjole el padre asombrado-,
«¿Lo que en clase haya observado
no me mandáis repetir?
 
Si es sencillo experimento
(¡ay!; ¡la mano se me abrasa!)
¿No me decis "hazle en casa,
hazle otra vez, hazle ciento"?»
 
Pues bien: hoy el profesor
con agua un vaso sacó
y la mano en él metió
mojándola en el licor.
 
Luego va con mucha flema,
la pone junto a la llama
y la mano se le inflama,
y (esto pasma) no se quema;
 
Yo lo mismo practiqué
cuando a casa hube llegado,
y harto caro me ha costado,
viéndolo estáis, me abrasé.
 
¡Ah, señor! El otro día
decíais, «la imitación
ayuda la educación...»
«Y lo repito, a fe mia,
 
-tornó el padre a replicar-;
ni sé yo por qué te quejas;
lo que referido dejas
¿es por ventura imitar?
 
El que en ayunas se queda
de la causa y la razón
 
y a repetir va una acción,
éste no imita, remeda.  
Y a repetir va una acción,
éste no imita, remeda.
 
El que la razón medita
y al repetir lo que ve
sabe el cómo y para qué,
éste no remeda, imita.
 
Y ya que dártela puedo
no olvides esta lección:
es útil la imitación,
es pernicioso el remedo.
»

 

Los gemelos

Robusta sucesión y numerosa
recibió el amor propio de los cielos:
Orgullo y Vanidad, tuvo gemelos
a riesgo de la vida de la esposa.
Ella enana, de talla él prodigiosa,
son los hermanos desde pequeñuelos
exento de temor uno y recelos,
otra apocada, débil y medrosa.
...

El temple

«¿Decidme por qué razón
uno al hierro, otro al acero,
comparaba D. Antero
a Nemesio y a León?»
«Porque con los dos metales
gran semejanza se advierte:
uno débil, otro fuerte,
vinieron al mundo iguales.
...

El sobrio y el glotón

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.
...

El pajarero

En cierto lugar habia
un ricacho solterón
con la más rara afición,
o si se quiere mania.
Y era pájaros juntar,
con maña domesticarlos,
y aun [a] algunos enseñarlos
palabras a pronunciar.
...

José Asunción Silva

Nocturno III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
...

Manuel Flores

Un beso nada más

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía,
un sólo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos me mataría.
¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
en mi alma derramándose, la embriaga;
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.
...

Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo...

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
...

Concepción Arenal

El murciélago y el ruiseñor

«¡Oh! Enojosa luz del día!
¡Del sol horrible presencia!
¡Y cuán dulce la existencia
sin vosotros gozaría!
¡Entonces con libertad
saliera yo a cualquier hora
sin huir como hago ahora
la enemiga claridad!
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