Mediterráneo, de Eugenio Montale | Poema

    Poema en español
    Mediterráneo


    Antiguo, estoy embriagado por la voz 
    que brota de tus bocas cuando se abren 
    como verdes campanas y se repelen 
    hacia atrás, disolviéndose. 
    La casa de mis veranos juveniles 
    -lo sabes- estaba a tu lado 
    allá en la tierra donde el sol calcina 
    y oscurecen el aire los mosquitos. 
    Hoy como entonces ante ti permanezco 
    inmóvil, mar, mas no me creo 
    digno ya de la solemne admonición 
    de tu aliento. Me dijiste primero 
    que el pequeño fermento 
    de mi corazón no era sino un instante 
    del tuyo, que en el fondo de mí 
    estaba tu arriesgada ley: ser enorme y diverso 
    y fijo al mismo tiempo, 
    para librarme así de toda suciedad, 
    como tú cuando arrojas a tus playas 
    entre estrellas de mar, corchos y algas 
    las inútiles sobras de tu abismo. 



    • Antiguo, estoy embriagado por la voz 
      que brota de tus bocas cuando se abren 
      como verdes campanas y se repelen 
      hacia atrás, disolviéndose. 
      La casa de mis veranos juveniles 
      -lo sabes- estaba a tu lado 
      allá en la tierra donde el sol calcina 



    • No me abandones tú, tristeza mía, 
      sobre el camino 
      que azota el viento extraño 
      con su cálido soplo, y cede; cara 
      tristeza al viento que se extingue: y empujada 
      por éste hacia la rada, 
      donde la última voz exhala el día,