Barcarola, de Federico García Lorca | Poema

 

Barcarola

 

Todo el romanticismo fue una barcarola... pero una barcarola maravillosa. Si os fijáis un poco, en todas las obras románticas se oye chapotear con lentitud los remos. No hizo la serenata maravillosa, como no consiguió jamás el idilio perfecto, pero inventó y exaltó la barcarola. La playa fue el escenario del romanticismo y en las olas de la playa lloraron sus figuras (con el mar muy tranquilo, por supuesto) mientras trazaban sobre la arena húmeda las rutas para llegar [a] la fantástica isla de oro.

El romanticismo no tiene montañas, ni yermos enjutos (Castilla no fue para los románticos). Su mayor altura es el acantilado, cortado como un queso sobre el agua. Los románticos se situaron frente al mar para no ver sino lo exterior, las olas y el cielo, pero ni comprendieron el ritmo interior de las mareas, ni supieron cantar los rebaños inmensos de peces, ni los bosques de coral.

Ni crearon un palacio encantado bajo las aguas, ni dieron una significación nueva a las ondinas y los tritones... pero en cambio se asimilaron las olas de una manera verdaderamente admirable. Así como el clásico ara la tierra, o monta a caballo por la llanura, el romántico va siempre en una barca desafiando al viento, a Dios y a la Muerte en un solo instante que quisiera hacer eterno. Por eso todas sus figuras tienen algo de ola.

 

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Título: Barcarola
Autor: Federico García Lorca
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Muerto de amor

    ¿Qué es aquello que reluce
    por los altos corredores?
    Cierra la puerta, hijo mío,
    acaban de dar las once.
    En mis ojos, sin querer,
    relumbran cuatro faroles.
    Será que la gente aquella
    estará fregando el cobre.
    ...

  • Martirio de Santa Olalla

    Por la calle brinca y corre
    caballo de larga cola,
    mientras juegan o dormitan
    viejos soldados de Roma.
    Medio monte de Minervas
    abre sus brazos sin hojas.
    Agua en vilo redoraba
    las aristas de las rocas.
    ...

  • San Miguel - Granada

    Se ven desde las barandas,
    por el monte, monte, monte,
    mulos y sombras de mulos
    cargados de girasoles.
    Sus ojos en las umbrías
    se empañan de inmensa noche.
    En los recodos del aire,
    cruje la aurora salobre.
    ...

  • San Rafael - Córdoba

    Coches cerrados llegaban
    a las orillas de juncos
    donde las ondas alisan
    romano torso desnudo.
    Coches, que el Guadalquivir
    tiende en su cristal maduro,
    entre láminas de flores
    y resonancias de nublos.
    ...

  • Imagen
    Rubén Darío

    Melancolía

    Rubén Darío

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.
    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.
    ..

  • Imagen
    César Vallejo

    Voy a hablar de la esperanza

    César Vallejo

    Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
    Yo no me duelo ahora como artista,
    como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
    Yo no sufro este dolor como católico,
    como mahometano ni como ateo.
    Hoy sufro solamente.
    Si no me llamase César Vallejo,
    también sufriría este mismo dolor.
    ...

  • Imagen
    Federico García Lorca

    Muerto de amor

    Federico García Lorca

    ¿Qué es aquello que reluce
    por los altos corredores?
    Cierra la puerta, hijo mío,
    acaban de dar las once.
    En mis ojos, sin querer,
    relumbran cuatro faroles.
    Será que la gente aquella
    estará fregando el cobre.
    ...

  • Imagen
    José María Eguren

    La niña de la lámpara azul

    José María Eguren

    En el pasadizo nebuloso
    cual mágico sueño de Estambul,
    su perfil presenta destelloso
    la niña de la lámpara azul.
    Ágil y risueña se insinúa,
    y su llama seductora brilla,
    tiembla en su caballo la garúa
    de la playa de la maravilla.
    ...