Las serpientes, de Federico García Lorca | Poema

 

Las serpientes

 

Hijo mío, hoy van a salir todas [las] serpientes de sus cuevecitas: unas vendrán del Norte, otras vendrán del Sur, otras vendrán de los países del Nunca; saldrán del agua, del cieno, del oro, del corazón. Ten mucho cuidado y cuando te halles entre sus silbidos piensa en mi sueño y en la sortija que perdí..., ¡en cualquier cosa!, pero no les preguntes nada.

Hijo mío, hoy van a salir todas las serpientes, serpientes con crestas de rubí, con lomos de esmeraldas dormidas, con larguísimas colas anaranjadas y negras. Cada estrella mandará la suya, cada árbol, cada corazón. Cuando llegue la noche los hombres se asomarán a sus ventanas para verlas pasar y todos dirán: «¡No va la mía! ¡Yo no tengo serpiente!». Tú déjalas pasar a todas, a las negras como la que tiene Simonetta Vespucci, a las amarillas como la que asoma por la boca de la Envidia, del Giotto, a las gordas y lentas como la que tentó a la virgen Eva. Déjalas pasar con indiferencia, que ninguna de ellas te importe nada; pero si ves una roja, ágil y diminuta, que silba melancólicamente y salta como si tuvieras alas, acércate en silencio a ella y machaca su cabeza triangular con una piedra del camino. ¡Es la serpiente de mi corazón! Hijo mío, toma esta cruz de Caravaca y déjame llorar delante de mi espejo sin azogue.

 

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Título: Las serpientes
Autor: Federico García Lorca
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Muerto de amor

    ¿Qué es aquello que reluce
    por los altos corredores?
    Cierra la puerta, hijo mío,
    acaban de dar las once.
    En mis ojos, sin querer,
    relumbran cuatro faroles.
    Será que la gente aquella
    estará fregando el cobre.
    ...

  • Martirio de Santa Olalla

    Por la calle brinca y corre
    caballo de larga cola,
    mientras juegan o dormitan
    viejos soldados de Roma.
    Medio monte de Minervas
    abre sus brazos sin hojas.
    Agua en vilo redoraba
    las aristas de las rocas.
    ...

  • San Miguel - Granada

    Se ven desde las barandas,
    por el monte, monte, monte,
    mulos y sombras de mulos
    cargados de girasoles.
    Sus ojos en las umbrías
    se empañan de inmensa noche.
    En los recodos del aire,
    cruje la aurora salobre.
    ...

  • San Rafael - Córdoba

    Coches cerrados llegaban
    a las orillas de juncos
    donde las ondas alisan
    romano torso desnudo.
    Coches, que el Guadalquivir
    tiende en su cristal maduro,
    entre láminas de flores
    y resonancias de nublos.
    ...

  • Imagen
    Rubén Darío

    Melancolía

    Rubén Darío

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.
    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.
    ..

  • Imagen
    César Vallejo

    Voy a hablar de la esperanza

    César Vallejo

    Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
    Yo no me duelo ahora como artista,
    como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
    Yo no sufro este dolor como católico,
    como mahometano ni como ateo.
    Hoy sufro solamente.
    Si no me llamase César Vallejo,
    también sufriría este mismo dolor.
    ...

  • Imagen
    Federico García Lorca

    Muerto de amor

    Federico García Lorca

    ¿Qué es aquello que reluce
    por los altos corredores?
    Cierra la puerta, hijo mío,
    acaban de dar las once.
    En mis ojos, sin querer,
    relumbran cuatro faroles.
    Será que la gente aquella
    estará fregando el cobre.
    ...

  • Imagen
    José María Eguren

    La niña de la lámpara azul

    José María Eguren

    En el pasadizo nebuloso
    cual mágico sueño de Estambul,
    su perfil presenta destelloso
    la niña de la lámpara azul.
    Ágil y risueña se insinúa,
    y su llama seductora brilla,
    tiembla en su caballo la garúa
    de la playa de la maravilla.
    ...